CIK: ‘Crab Into Kick

Liki Fumei | Nuestra Gente,Varietés | 26 de enero, 2012

Cuando uno se sube en un avión siempre tiene la sensación de que lo que va a ocurrir en el tiempo siguiente será excepcional: por medios físicos no muy bien (si es que algo, en absoluto) conocidos, se va a poner a volar.

¡A volar! El sueño de los primeros experimentadores (protocientíficos) puesto en práctica por uno mismo, sin apenas saber cómo tendrá lugar ni, por supuesto, tomar parte activa en ello. Se someterá, éso sí, a las admoniciones y regulaciones que le serán prescritas por los oficiantes visibles del fabuloso rito, los encargados de la liturgia más elemental.

Porque de los sumos sacerdotes no hay el menor atisbo: se esconden en refectorios inalcanzables para el gran público que, a lo sumo, podrá escuchar sus voces -casi siempre varoniles y hondas, aunque puede que ésto esté cambiando- en algún momento de la singladura, transmitiendo calma y seguridad en los procedimientos que, como siempre y de rutina, se están llevando a cabo durante el vuelo.

Cosas de la vida, he llegado a conocer y a hacerme amigo de uno de ellos: su nombre es Paolo y la de arriba su estampa un bello día de verano en la montaña asturiana. No es tan fiero como parece en la foto: por el contrario, un hombre dialogante, estudioso y simpático, gran conversador en nuestro idioma a pesar de que no es su lengua materna, si bien mediante el contacto íntimo y prolongado con mi querida prima Itzi se pueden llegar a hablar lenguas que se pudieran creer muertas…

Es el momento de preguntarle a Paolo y de compartir con el resto esta cuestión: ¿en qué lugar se colocan sus glándulas de secreción interna (y, cuando hay suerte, externa) que penden del rafe medio si, al aproximarse a un aeropuerto cualquiera (el de Düsseldorf, pongamos por caso) con la sana y habitual intención de aterrizar, sopla fuerte viento de través y hay que procurar realizar esa maniobra que tan graciosa como incomprensiblemente llaman ‘crab into kick‘…?

Empatía

Liki Fumei | Fotos,Sociedad,Varietés | 14 de diciembre, 2011

Andaba yo estos días perplejo con el reciente descubrimiento publicado en Science sobre la capacidad de empatía de que -según parece- son capaces algunas ratas, cuando ha llegado a mis ojos un documento videográfico que me ha dejado boquiabierto.

Pringados como estamos de una concepción antropocéntrica del mundo, nos provoca asombro que especies alejadas filogenéticamente de los primates sean capaces de conductas que nos conmueven… más aún en estos tiempos de crisis -fundamentalmente moral- en los que son tan frecuentes otras no tan conmovedoras que -paradójicamente- se tildan de inhumanas.

Es más, no es pequeña la proporción de humanos que no ven una conexión entre familias como ésta de babuinos que tuve ocasión de contemplar en un recodo del río Gambia al interior del PN Niokolo-Koba, y la suya propia…

Pues bien, el caso es que al final de una interesantísima lección sobre el manejo de algunas funciones imprescindibles hoy día en la edición (‘revelado digital’) fotográfica que tuve la suerte de recibir de mi amigo Armando, gran fotógrafo y mejor persona, se coló, como de casualidad, entre las diferentes herramientas y documentos que estábamos manejando en el ordenador, el primer fotograma (estático) de un vídeo de YouTube que dejaba ver un hermoso leopardo.

- ¿De qué va el vídeo?, le pregunté.

- Espera, espera… que vas a alucinar.

 

Europa: esa Gran Familia

Liki Fumei | Coña,Opinión,Sociedad | 1 de diciembre, 2011

Me está dando por el humor: ¡no queda otra que reírse! Y como veo que al patio le gusta, pues… :-)

Esta vez se trata de una postal que contiene el árbol familiar europeo, en el que podemos ver cómo (y dónde) se posan los pajaritos (pajarracos, más bien) de los diversos países, todos primitos entre sí.

Muchas gracias a Tauro por hacérmela llegar (no cito la fuente original, porque tanto él como yo la desconocemos).

La eterna canción

Liki Fumei | Coña,Medicina,Varietés | 29 de noviembre, 2011

Harto de las refriegas electorales y sus nauseabundos bailes de cifras y caras, hoy he querido traeros algo muy simpático que me llega por What’s App via ManFerro. Se trata de un “clásico” hospitalario de los que hay muchos y muy variados: en este caso, lo protagonizan un traumatólogo y el anestesista al que aquél va a presentar un paciente que quiere operar… un tanto irreflexivamente. Disfrutad: es la vida misma.

Jornada de Reflexión

Liki Fumei | Coña,Opinión,Sociedad | 19 de noviembre, 2011

Pues, tal y como sugiere nuestra impecable normativa electoral, dado que parece que los cuatro años que distan de una elección a otra no son tiempo suficiente para el noble y sensato acto de la reflexión, he pensado que podrían ser de alguna utilidad para los visitantes de este patio algunas de dichas reflexiones sobre lo que podemos hacer mañana ante las urnas.

Y, en lugar de ser yo quien las proponga o enumere, he preferido que sean los del Reno Renardo en clave musical y humorística quienes lo hagan. Es importante que les escuchéis hasta el final para no perderos ninguna de sus reflexiones… tan necesarias.

Espero que os haya servido de ayuda en tan meditado proceso.

En la victoria…

Liki Fumei | Varietés | 13 de septiembre, 2011


… y en la derrota, siempre admirable.

Españistán

Liki Fumei | Coña,Opinión,Sociedad | 4 de junio, 2011

Pensé que no debíais dejar de conocer el trabajo de este novel creador.

¿Qué os parece?

by huesu™ 2011

Liki Fumei | Fotos,Música,Nuestra Gente,Opinión,Poesía | 12 de abril, 2011

Son ya tres años desde que decidiste marcharte.

La vida es un océano de claroscuros, de incertidumbres que tratamos de soportar con escasa formación para ello. La búsqueda del equilibrio es una ficción con la que casi todos los sistemas filosóficos se entretienen desde diversos ángulos o puntos de vista, para acabar concluyendo nada.

Lo único cierto es que avanzamos hacia el caos, la entropía y la muerte. Nadie ha definido tan bien este camino como Mencken circa 1919:

Life is a struggle: not against sin, not against the Money Power, not against malicious animal magnetism, but against hydrogen ions.

Aquellas personas más sensibles y menos coriáceas pueden no soportar esta lucha contra lo inevitable, abandonan el examen al que la vida nos somete cada día por un pasillo angosto o por la puerta de atrás y se niegan a entregar los documentos. Las sombras han podido con las luces, de una u otra manera, o así lo valoran habitualmente los que siguen en el aula, en un gesto no desprovisto de soberbia y arrogancia.

Hay otras formas más resilientes de lucidez, como la que expone Margaret Atwood en su poema ’La Puerta‘ de forma tan bella como resignada:

La puerta se abre,
miras lo que hay dentro.
Está oscuro en el interior,
probablemente hay arañas,
no hay nada ahí que tu desees.
Tienes miedo.
La puerta se cierra.

La luna llena brilla,
repleta de delicioso zumo,
compras un bolso,
el baile es agradable.
La puerta se abre
y se cierra, tan rápido,
que no te das cuenta.

El sol sale,
tomas un desayuno frugal
con tu marido, aún delgado,
lavas los platos,
quieres a tus hijos,
lees un libro,
vas al cine.
Llueve de forma moderada.

La puerta se abre,
miras adentro:
¿por qué sigue pasando esto ahora?
¿Es que hay un secreto?
La puerta se cierra.

Cae la nieve,
barres el sendero, resollando,
ya no es tan fácil como antes.
Tus hijos llaman por teléfono, a veces.
Hay que arreglar el tejado.
Te mantiene ocupada.
Llega la primavera.

La puerta se abre:
está oscuro ahí dentro,
hay muchos peldaños hasta abajo.
Pero, ¿qué es lo que brilla?
¿Es agua?
La puerta se cierra.

El perro ha muerto.
Ya sucedió antes,
y compraste otro,
pero esta vez, no.
¿Dónde está tu esposo?
Has abandonado el jardín.
El trabajo era demasiado duro.
Por la noche te tapas con mantas;
sin embargo, padeces insomnio.

La puerta se abre:
Oh, dios de los goznes,
dios de los largos viajes,
has cumplido tu palabra.
Ahí dentro está oscuro.
Te confías a las tinieblas.
Entras dentro.
La puerta se cierra.

Cuando no resista la atracción de lo oscuro y mi puerta esté vecina a cerrarse, evocaré una vez más el momento en el que abandonaste la lucha y te comprenderé -seguramente- mejor que nunca.

Aquí te dejo una canción que me habría gustado que siempre tuvieras presente. Y muchos besos.

Grandes Simios

Liki Fumei | Opinión,Varietés | 9 de febrero, 2011

Cuando se habla de homínidos, da la impresión de que el humán se olvida que es uno de ellos: uno de los grandes simios.

Mientras leo el que -aún en Enero- creo que va a ser mi libro del año -y éso que se editó hace casi cinco-, recibo -via J.-- la recomendación para ver un vídeo en el que un hombre hace gala, montado en una bicicleta, de la abrumadora habilidad, destreza y equilibrio con los que sus parientes se mueven de rama en rama, de liana en liana en las junglas del mundo ignoto. Es el hombre/biker-mono, que nos recuerda -acompañado de una edición visual y musical deliciosas- las facultades que hemos perdido mientras desarrollábamos el telencéfalo no se sabe muy bien aún con que fines (algunos de ellos, lamentables, como capitalizar los miedos a través del invento de dios).



En otro rincón de esta casa inmensa y llena de pasillos que es Internet, me encuentro otra muestra -son ya tantas que uno, sin preguntarse, exclama: ¡dónde está la duda!- de la más que sutil diferencia que nos separa de estos hermanos hirsutos: es la mona-mujer.



A duras penas comprende el hecho mismo de la muerte. No le hacen falta dioses, por tanto.

Gaznápiro

Liki Fumei | Fotos,Sociedad,Viajes | 26 de enero, 2011

Embarco de amanecida en lo más parecido a un AVE que culebrea por las vías del norte. Se avecinan tres días en Madrid que han de ser un paréntesis excitante en la realidad apacible del día a día.

En el tren, mientras van pasando los valles neblinosos asturianos aún en penumbra, uno comienza a recibir noticias del gran mundo merced a la prensa que suministran -ya pueden- con el billete: la mujer italiana -de esta Italia berlusconiana y quizá de otras- parece estar arrinconada socialmente si no se ciñe al papel -subordinado y cosificado- que se le asigna (me acuerdo, irremediablemente, de las sempiternas quejas de bitziitzi al respecto…).

Antes de darme cuenta de que hay una conjura para bloquear la venta de Pentothal a los países que lo usan para aplicar la pena capital (¿volveremos a la hoguera?), la máquina ha realizado el ímprobo esfuerzo de remolcarnos por encima de la cordillera y ya nos hallamos descendiendo entre ríos, páramos y algún lago hacia la meseta.

Al parecer, leo, para Kungsin Dios, el hombre se queda sin suelo bajo los pies“. Pensar que este teólogo ha sido apartado, estigmatizado dentro de la Iglesia Católica por subversivo mientras desplazo mi cuerpo ateo a 250 km/h sobre raíles es como para exclamar: ¡qué delirio! Pero, ¿no es igualmente o más delirante contemplar a Durão Barroso y a Rasmussen recibiendo en audiencia al sátrapa uzbeko que asesinó recientemente a ni se sabe el número de sus sometidos, simplemente porque así lo había deseado éste?

Yo mismo me respondo: no, no lo debe ser, ya que son cosas de las que ni siquiera se habla. Los campos helados de Castilla constituyen un paisaje inusitadamente monótono, jalonado por enormes silos de cereal en pausa estacional. Me dispongo a delirar yo mismo, al contemplar una foto de agencia: ¿sería muy inverosímil un sosias de Gaddafi interpretado por Sanchez Dragó, aturdiendo -negro sobre blanco- a todo el elenco de líderes de una cumbre internacional?

Al llegar a la estación de Chamartín la presencia de las Cuatro Torres se me antoja admirable, así que me detengo en medio del andén, dejo a un lado la maleta, saco la ya viejecita D70 y las encañono.

Soy consciente de que la gente me mira como a un gañán, un gaznápiro epatado por los adelantos de la capital. Poco después, al salir de la estación y coger un taxi de entre los mil que se ofrecen como una colonia de pingüinos magallánicos, empiezo a percibir la agresividad de esta ciudad, sensación que va en aumento según van pasando los años. ¿O será mi sensibilidad la que cambia?

Me pregunto si no resultará demasiado excitante el paréntesis.

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