El contenido de humedad es fundamental en el proceso de producción de pellets, ya que afecta directamente la aglutinación de las materias primas. Durante la peletización, la humedad ayuda a ablandar el material, permitiéndole comprimirse y aglutinarse bajo alta presión dentro de la peletizadora. Un contenido de humedad óptimo, típicamente entre el 10 % y el 15 %, garantiza que la materia prima forme pellets duraderos y bien formados. Si el contenido de humedad es demasiado bajo, el material estará demasiado seco para aglutinarse eficazmente, lo que resultará en pellets frágiles y propensos a romperse.
Por el contrario, un contenido excesivo de humedad puede ocasionar varios problemas. Un alto nivel de humedad provoca la aglomeración de la materia prima, lo que aumenta el riesgo de obstrucciones en la matriz de la peletizadora. Esto no solo interrumpe la producción, sino que también sobrecarga la maquinaria, acelerando el desgaste. Además, los pellets demasiado húmedos tienden a ser blandos y quebradizos, lo que compromete su durabilidad y calidad. Para evitar estos problemas, se suelen utilizar sistemas de presecado o tecnologías de control de humedad para garantizar que la materia prima se encuentre en el rango óptimo de humedad antes de la peletización.
Además de afectar la formación de pellets y la eficiencia de la máquina, el contenido de humedad impacta significativamente el almacenamiento y el transporte. Los pellets con alto contenido de humedad son susceptibles al desarrollo de moho y la degradación, lo que reduce su vida útil y su utilidad. Por otro lado, los pellets demasiado secos pueden generar un exceso de polvo, lo que supone riesgos para la seguridad y reduce la calidad del producto. Mantener un equilibrio de humedad adecuado no solo garantiza una producción eficiente, sino que también produce pellets de alta calidad, duraderos, seguros y de larga duración.