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Veleidades

a 4 febrero, 2009 en Arte, Música, Sociedad, Varietés | 5 comentarios

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A las ocho menos diez de la mañana de un día laborable, un músico de la calle, en el metro de Wahington D. C., se afana con su violín en la interpretación de algunas piezas clásicas, esperando obtener algún dinero con el que después pasar el día, o, al menos, el reconocimiento de los pasajeros de la rush hour. Tres cuartos de hora más tarde, más de 1,000 personas habían desfilado ante el concertista, sólo unos pocos se habían detenido, y había podido recaudar 32 US$ y unos céntimos.



Sólo tres días antes, este mismo intérprete había podido ser escuchado en el Simphony Hall de Boston, al precio de 100 US$ la butaca de general, ante un auditorio repleto. Sin embargo, ni siquiera la combinación de láminas de cedro, arce y sauce que devolvía, enriquecida, la vibración de las cuatro cuerdas que este hombre de 39 años llamado Joshua Bell acariciaba virtuosamente, aquella caja única fabricada en 1713 por Antonio Stradivari, fue capaz de llamar la atención de casi ninguno de aquellos espectadores algo apurados por llegar a sus trabajos.

Y así nos puede ocurrir con todo lo que nos rodea a diario, sin llegar a estos extremos. ¿o no? Pienso que nos convendría ser menos veleidosos… yo, lo procuro.

5 Comentarios

  1. El Centinela

    4 febrero 2009

    Si consigue 32 $ cada 3/4 de hora, ante un público que imagino no preparado ni predispuesto… salen 5.000$ largos al mes (8 horas al día) que supongo libres de impuestos. ¡No es mal sueldo! Seguro que no es comparable al que tendría por dar conciertos, sobre todo en lo que a cantidad de horas se refiere, pero tampoco tiene la “presión” del público entendido, crítica y medios de comunicación. Así mismo tampoco tendrá el reconocimiento, que entiendo es a lo que haces referencia realmente…

    Yo me apunto para no ser veleidoso, a ver si lo consigo.

  2. laura

    5 febrero 2009

    Yo tengo un amiguete que vendía pulseras: cuánto más caras las ponía, más pulseras vendía, así que él iba subiendo 100 pesetas cada poco puesto que era eso lo que parecía pedir la gente.

    También tuve otro que tocaba la flauta un poco mal en la calle de Pamplona: sacaba 30 euros diarios tocando de 1 a 2 y de 7 a 8 de la tarde, en el momento de cerrar las tiendas, cuando la gente ha terminado sus recados. Vivía en un piso de alquiler y pagaba como cualquier habitante normal, puesto que ganaba unos 900 euros al mes!!!

    Otro tocaba la guitarra durante una hora y media a eso del mediodía y mantenía a ocho personas viajando, incluídas cervezas y gasoil. Éste tocaba muy bien, hay que tenerlo en cuenta…

    La realidad está dentro de nuestra mente, queda claro.

  3. El Kokotxa

    7 febrero 2009

    No es una buena excusa para llegar tarde al trabajo.

    La clave es el tiempo. Precisamente del que no disfrutamos para pararnos, mirar a nuestro alrededor y ver la cloaca con lacitos en la que nos encontramos.

  4. El Kokotxa

    8 febrero 2009

    Otro aspecto a destacar es la ficticia democratización de ciertas actividades antaño elitistas. Que se disponga de recursos económicos no habilita para su correcta realización. De este modo se observan jugadores de golf corriendo por los campos y otros ejemplos parecidos. Yo lo calificaría de esclavos con dinero. Y posiblemente no exista otra posibilidad mejor, pero que llamen a las cosas por su nombre. Ese es el nivel de respeto del poder para con la chusma.

  5. Tequila y Sal

    8 febrero 2009

    Magnifica curisidades nos traes a tu rincón… que pena no haber cogido el metro ese día