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Las niñas ya no quieren ser princesas

a 2 enero, 2014 en Coña, Música, Sociedad, Varietés | 13 comentarios

Hace ya bastantes años lo decía Sabina en el que se convirtió después en himno oficioso (pero más asumido que ningún otro) de Madrid. Pero nunca lo había oído de labios tan inesperados, y de una forma tan contundente: – las princesas son meras boludas – esperan al príncipe porque sabe que las va a rescatar, ¡ja! – si no viene nadie no te quedes ahí, trabada: ¡hacé algo! – no me gusta este cuento: ¡no me gusta! – quiero estar con una señora inteligente, no con una boluda Me ha encantado: qué gran manejo de los argumentos a su alcance. Se sale del indoctrinamiento, y ¡con qué energía! Por otro lado, y por seguir con la canción, también me encantaría que “a los chicos les dejara de dar por perseguir el mar dentro de un vaso de ginebra”, claro...

Cincuenta y Cuatro – #54

a 10 septiembre, 2013 en Fotos, Música, Varietés | 2 comentarios

Hasta ayer, el único número que se googleaba adosado a la palabra ‘golpes’ era el 400, en clara correspondencia a la magistral película de Truffaut, obra emblemática de la llamada nouvelle vague del cine francés de postguerra que supuso un auténtico golpe de timón en la forma de contar las historias en la gran pantalla. Bonito homenaje musical, por cierto, el que le hizo Aute unos cuantos años más tarde. Pero hoy las cosas han cambiado. De ahora en adelante también tendrá el #54 un sitio de honor en esas búsquedas: ha nacido un nuevo binomio. O, más bien, trinomio: Djokovic – #54 – Nadal… Cuando hace tan solo medio año compartí aquí mi alegría por el más que satisfactorio regreso de Nadal tras la lesión de rodilla a las pistas de tierra batida, y esperaba lo mejor de la temporada de primavera en pista dura, sólo pensar en evocar aquellos rallies australianos al borde del agotamiento era puro wishful thinking… pero ¡se han quedado cortos! Ya se habla del ‘mejor punto de la historia del tenis’: algo que será difícilmente cuantificable y muy subjetivo. Sin embargo, lo que sí que es cierto es que estos dos tenistas han conseguido, a través de su enorme capacidad de trabajo y afán de superación, elevar la calidad del tenis adonde nunca antes se había soñado. Son también, a su manera, una auténtica nouvelle vague, una demostración andante de que hay nuevos horizontes más allá del cinéma de qualité en este otro ámbito representado por ese ejemplar único e irrepetible que es Federer: y los hay, como leía esta mañana en un tweet de mi hermano Ló citando a Nadal, mediante la lucha por mejorar. Algunas estrellas del celuloide parecían estar allí sólo para constatarlo. Superado Emerson, creo que Pistol Pete debería ir poniendo sus 14 Grand Slams a buen recaudo…...

Corren malos tiempos…

a 31 agosto, 2012 en Arte, Música, Sociedad, Varietés | 0 Comentarios

… para la lírica, como acertadamente decían hace casi 30 años -¡parece que fué ayer!- los de Golpes Bajos. Pero no en sentido estricto, porque Bob Dylan nos obsequia con una nueva joya de su ya vastísimo joyero-repertorio con esta especie de hawaiian riff con el que abre su más reciente trabajo Tempeste. Y, por si fuera poco, nos anuncia una gira otoñal en los USA con… ¡nada menos que Mark Knopffler! Para babarse, vamos.

by huesu™ 2011

a 12 abril, 2011 en Fotos, Música, Nuestra Gente, Opinión, Poesía | 4 comentarios

Son ya tres años desde que decidiste marcharte. La vida es un océano de claroscuros, de incertidumbres que tratamos de soportar con escasa formación para ello. La búsqueda del equilibrio es una ficción con la que casi todos los sistemas filosóficos se entretienen desde diversos ángulos o puntos de vista, para acabar concluyendo nada. Lo único cierto es que avanzamos hacia el caos, la entropía y la muerte. Nadie ha definido tan bien este camino como Mencken circa 1919: Life is a struggle: not against sin, not against the Money Power, not against malicious animal magnetism, but against hydrogen ions. Aquellas personas más sensibles y menos coriáceas pueden no soportar esta lucha contra lo inevitable, abandonan el examen al que la vida nos somete cada día por un pasillo angosto o por la puerta de atrás y se niegan a entregar los documentos. Las sombras han podido con las luces, de una u otra manera, o así lo valoran habitualmente los que siguen en el aula, en un gesto no desprovisto de soberbia y arrogancia. Hay otras formas más resilientes de lucidez, como la que expone Margaret Atwood en su poema ‘La Puerta‘ de forma tan bella como resignada: La puerta se abre, miras lo que hay dentro. Está oscuro en el interior, probablemente hay arañas, no hay nada ahí que tu desees. Tienes miedo. La puerta se cierra. La luna llena brilla, repleta de delicioso zumo, compras un bolso, el baile es agradable. La puerta se abre y se cierra, tan rápido, que no te das cuenta. El sol sale, tomas un desayuno frugal con tu marido, aún delgado, lavas los platos, quieres a tus hijos, lees un libro, vas al cine. Llueve de forma moderada. La puerta se abre, miras adentro: ¿por qué sigue pasando esto ahora? ¿Es que hay un secreto? La puerta se cierra. Cae la nieve, barres el sendero, resollando, ya no es tan fácil como antes. Tus hijos llaman por teléfono, a veces. Hay que arreglar el tejado. Te mantiene ocupada. Llega la primavera. La puerta se abre: está oscuro ahí dentro, hay muchos peldaños hasta abajo. Pero, ¿qué es lo que brilla? ¿Es agua? La puerta se cierra. El perro ha muerto. Ya sucedió antes, y compraste otro, pero esta vez, no. ¿Dónde está tu esposo? Has abandonado el jardín. El trabajo era demasiado duro. Por la noche te tapas con mantas; sin embargo, padeces insomnio. La puerta se abre: Oh, dios de los goznes, dios de los largos viajes, has cumplido tu palabra. Ahí dentro está oscuro. Te confías a las tinieblas. Entras dentro. La puerta se cierra. Cuando no resista la atracción de lo oscuro y mi puerta esté vecina a cerrarse, evocaré una vez más el momento en el que abandonaste la lucha y te comprenderé -seguramente- mejor que nunca. Aquí te dejo una canción que me habría gustado que siempre tuvieras presente. Y muchos...

by huesu™ 2010

a 11 abril, 2010 en Fotos, Música, Nuestra Gente | 3 comentarios

Han pasado dos años. Sin tí, pero contigo siempre presente. En las pequeñas cosas de la vida, en lo cotidiano: un café, una reunión de amigos, un paseo por el centro… Me resulta inquietante lo ajeno que parece el humán a la eventualidad de su propio dies irae: aquél en el que no tenga dónde ponerse a salvo, en el que su existencia se reduzca de inmediato a cenizas. Como si hubiese alguna seguridad de lo contrario: una huida hacia adelante. Tu gesto último fué tan desesperanzado, estéril y atrabiliario, que nadie lo hubiera dicho tuyo. Y sin embargo lo fué: lo somos todo, lo contenemos todo… sólo hace falta el percutor sobre el detonante. Y tú estabas cargada de pólvora: caminabas sobre una realidad alfombrada de púas que te hacía un daño insoportable. Trato de honrar con estas líneas tu recuerdo porque pienso que te gustaría que lo hiciera, aunque sé que hay a quien le molesta: no es mi problema, y menos aún el tuyo. Tu música, y un...

Se va 2009…

a 31 diciembre, 2009 en Fotos, Música, Nuestra Gente, Poesía | 2 comentarios

Me gusta concluir el año enviando algunas palabras, alguna reflexión, desde esta pequeña atalaya que supone El Pecador, esperando encontrar ecos cercanos o lejanos, o simplemente sentir que quedan flotando en eso que llamamos nuestro patio. Cada año que pasa supone un eslabón más en la cadena que nos lleva del nacimiento a la muerte, cuyo punto medio no conocemos si no es por estimaciones estadísticas. Y da la impresión de que uno se hace más sensible -que no necesariamente vulnerable- a la idea de la muerte, la enfermedad y lo que conllevan, a medida que se va viendo más próximo -aunque sea sólo numéricamente- a ellas. El tiempo no se detiene, aunque los relojes se paren. Este año se fué mi madrina, Manolita, y de ella me quedarán muchos recuerdos infantiles. Su casa estaba cerca de la nuestra, en un ambiente entonces rural (el cemento ha dejado pocas referencias) que era mi terreno de exploraciones cuando niño. La recuerdo siempre metida en la cocina, bien fuera haciendo comida para casa o para el restaurante y llagar que tenía y ahora regentan sus hijos: fabada, caldereta, chorizos a la sidra, tortillas, brazo de gitano, casadielles, picatostes…;  aquella cocina de carbón y leña que tanto tardó en cambiar siempre estaba rugiendo, y a mí me encantaba enredar por allí todo cuanto podía y fijarme en cómo se hacían las cosas de los pucheros, que ya entonces me empezaron a interesar. Los domingos solía obsequiarnos con un arroz con leche de los más ricos que recuerdo, y, en Pascua, con el bollu: un ‘tronco’ de chocolate y galletas que yo no tardaba en devorar. Pocos meses antes se había marchado Manolo, que, aunque no era mi padrino, si hubiera podido elegir me hubiera gustado que lo fuera. Una combinación extraña -por lo infrecuente- de tolerancia y hedonismo, revestidos de una elegancia fuera de lo común. Creo que nos caíamos bien, yo le quería, y su viuda, Marisa, me obsequió con algunos libros a su muerte, y con unos poemas de procedencia medieval y persa: unos maravillosos rubaiyat de Omar Jayyam, matemático y poeta de los siglos XI-XII, que dejó huella en su paso por aquella Samarkanda intelectual, políglota y exhuberante de gentes (cerca de medio millón de personas) y conocimiento, previa al azote de Gengis Kan. En sus versos hay una mezcla de lucidez, materialismo, escepticismo, bañados en delicadeza, que hacen increíble su contemporaneidad con el tenebroso encastillamiento feudal que se daba en occidente. Un bello recuerdo que conservaré. Bebe. Es largo el tiempo que habrás de dormir bajo la tierra sin mujer, sin amigos. El instante que pierdes lo pierdes para siempre. Así que, estoicamente, epicúreamente, cínicamente, cirenaicamente (en algunos casos) o escépticamente, habrá que procurar abrazarse al hedonismo en su variante más dulce para mí, que es la que aúna sensualidad y desapasionamiento, salpicada -eso sí- con unas briznas de racionalismo. Por fortuna -o genética, que tanto da- varias de esas propuestas me son -prácticamente- innatas. Y gracias a mi querida Pi Xing se hacen más fáciles y divertidas. Sweet wonderful you, you make me happy with the things you do… Oh, can it be so: this feeling follows me wherever I go. Desde aquí os deseo salud y la posibilidad de alcanzar el equilibrio ansiado. Besos y...