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Gaznápiro

a 26 enero, 2011 en Fotos, Sociedad, Viajes | 5 comentarios

Embarco de amanecida en lo más parecido a un AVE que culebrea por las vías del norte. Se avecinan tres días en Madrid que han de ser un paréntesis excitante en la realidad apacible del día a día. En el tren, mientras van pasando los valles neblinosos asturianos aún en penumbra, uno comienza a recibir noticias del gran mundo merced a la prensa que suministran -ya pueden- con el billete: la mujer italiana -de esta Italia berlusconiana y quizá de otras- parece estar arrinconada socialmente si no se ciñe al papel -subordinado y cosificado- que se le asigna (me acuerdo, irremediablemente, de las sempiternas quejas de bitziitzi al respecto…). Antes de darme cuenta de que hay una conjura para bloquear la venta de Pentothal a los países que lo usan para aplicar la pena capital (¿volveremos a la hoguera?), la máquina ha realizado el ímprobo esfuerzo de remolcarnos por encima de la cordillera y ya nos hallamos descendiendo entre ríos, páramos y algún lago hacia la meseta. Al parecer, leo, para Kung “sin Dios, el hombre se queda sin suelo bajo los pies“. Pensar que este teólogo ha sido apartado, estigmatizado dentro de la Iglesia Católica por subversivo mientras desplazo mi cuerpo ateo a 250 km/h sobre raíles es como para exclamar: ¡qué delirio! Pero, ¿no es igualmente o más delirante contemplar a Durão Barroso y a Rasmussen recibiendo en audiencia al sátrapa uzbeko que asesinó recientemente a ni se sabe el número de sus sometidos, simplemente porque así lo había deseado éste? Yo mismo me respondo: no, no lo debe ser, ya que son cosas de las que ni siquiera se habla. Los campos helados de Castilla constituyen un paisaje inusitadamente monótono, jalonado por enormes silos de cereal en pausa estacional. Me dispongo a delirar yo mismo, al contemplar una foto de agencia: ¿sería muy inverosímil un sosias de Gaddafi interpretado por Sanchez Dragó, aturdiendo -negro sobre blanco- a todo el elenco de líderes de una cumbre internacional? Al llegar a la estación de Chamartín la presencia de las Cuatro Torres se me antoja admirable, así que me detengo en medio del andén, dejo a un lado la maleta, saco la ya viejecita D70 y las encañono. Soy consciente de que la gente me mira como a un gañán, un gaznápiro epatado por los adelantos de la capital. Poco después, al salir de la estación y coger un taxi de entre los mil que se ofrecen como una colonia de pingüinos magallánicos, empiezo a percibir la agresividad de esta ciudad, sensación que va en aumento según van pasando los años. ¿O será mi sensibilidad la que cambia? Me pregunto si no resultará demasiado excitante el...

Rescoldo

a 26 octubre, 2010 en Fotos, Medicina, Sociedad | 4 comentarios

Pienso en las últimas sensaciones de una vida o las que puedan serlo: llevarse a los labios una taza de café humeante, deslizar una toalla áspera sobre la espalda mojada, tantear con las puntas nerviosas de los dedos la pared en busca de un interruptor, asir con fuerza una herramienta, gesticular metiendo prisa a los alumnos para que terminen de entrar en clase, apoyado en el marco de la puerta. Y, después, la nada. Desde una posición acuclillada en la que había estado atándose las botas de fútbol, un chico se yergue y comienza a caminar. Quizá al estirar las medias y darles vuelta hacia abajo cuando estaba agachado un escalofrío recorrió su espalda, mientras el sudor le resbalaba en gruesos goterones por la cara. En su cara no se advertía ningún gesto de dolor, pero no pudo apenas encadenar tres pasos antes de desplomarse inerte, dándose de bruces contra el césped. Su corazón -por lo que después se supo- había entrado en una especie de actividad huera, insuficiente para regar los órganos vitales. El más vital de todos, el cerebro, había dejado de regir el conjunto poco después de notar esas últimas sensaciones, en cada caso distintas. Las asistencias proporcionaron ayuda mecánica al bombeo ausente con la simple maniobra de apretar fuerte el pecho: algo parecido a sacar agua de un pozo. En cuestión de segundos, se estableció un vínculo electrónico entre la piel de su pecho y un aparato decodificador de señales, con el objeto de obtener la información necesaria para saber qué tipo de anomalía estaba teniendo lugar en aquel corazón que parecía parado. Saltaron las alarmas: “¡fibrilación ventricular!” El médico o la máquina (ambos pueden hacerlo) decidieron qué energía -en forma de sacudida eléctrica- debía dispensar al órgano en paro para que recuperara su actividad. Así ocurrió, aunque fué necesaria una segunda descarga para lograr que se estabilizara aquel órgano que se estaba viendo dañado por un infarto. Del terreno de juego a la sala de hemodinámica para desobstruir la arteria que había dado el problema y, después, a la UCI para continuar el tratamiento y la estrecha observación. Mientras tanto, aquellas últimas sensaciones se transformaron. ¿En qué? Quizá en las primeras de una nueva fase o de otra existencia, en sentido amplio. A mí la situación, dantesca, me resultó poética. Imaginé un fuelle soplando sobre unas brasas: avivando un rescoldo. Un rescoldo de...

Desprecio

a 31 agosto, 2010 en Fotos, Opinión, Sociedad | 12 comentarios

Llevo tiempo meditando sobre qué es lo que menos me gusta de la sociedad en la que vivo. Al fin, mientras soportaba el bochorno de una calurosa tarde de verano, creo haber encontrado una respuesta como colofón a este soliloquio. Es el desprecio constante a la inteligencia y a la bondad que ejerce de manera constante una gran parte de sus integrantes, y que, como es lógico, se manifiesta de forma más rotunda (El Poder es lo que tiene…) desde las instituciones representativas de los mismos. Por contraposición, somos testigos del exitoso desfile por la pasarela social y la calurosa acogida que tienen sus contrarios: la estulticia y la perversidad. Abres el periódico hoy (da igual la fecha, cualquier diario), y te encuentras con lo coyuntural: – China se entierra en el lodo post-sísmico (afectados: entre 12 y 15 millones de personas) – La India y Pakistán se ahogan en las inundaciones del monzón (15-20 millones) – Rusia arde de lado a lado (5-10 millones) Porque lo fundamental está siempre más o menos igual: se llama hambre y miseria, y se apellida África entera, además de los citados países golpeados por los agentes físicos y un largo etcétera que se extiende por doquier. Cada día recibo este tipo de inputs, y cada día me pregunto: ¿seré capaz de actuar intelectualmente como el sujeto privilegiado que soy en este mundo tan tremendamente adverso para la mayoría? De antemano, me reconozco lo suficientemente egoísta como para no acudir a la ayuda in situ de ninguno de estos semejantes tan depauperados: en 42 años no he querido renunciar a la comodidad material que me supone vivir donde vivo y con el estatus que siempre he tenido. Entonces, ¿qué me queda? Pues pienso que mucho, porque grados muy diversos de desolación y miseria (incluída la miseria emocional, tan temible) me rodean a cada paso, sin necesidad de extender la vista o siquiera leer la prensa. Es, por tanto, ahí, donde -reconocidas mis otras limitaciones- podría hacer algo: desarrollar la empatía y la simpatía, fortalecer la paciencia y hacer hincapié en la generosidad, compartir la experiencia y el conocimiento adquiridos… Lamentablemente, nuestra manera de comunicarnos está muy poco evolucionada, y ni siquiera somos capaces de leer lo no verbal (más puro y directo), mientras que lo hablado llega contaminado por todo tipo de estereotipos parásitos del lenguaje y -lo que es peor- de la mente. Quizás sólo, leer, meditar… actividades solitarias, pero escasamente solidarias, además de -como dije más arriba- despreciables, al menos por buena...

La Impostura

a 29 abril, 2010 en Fotos, Opinión, Sociedad | 10 comentarios

En este país, y en momentos diferentes, dos personas inician el Siglo XX. Lo acaban como personajes internacionales. Son sociales, suficientemente serviles con los que se precisa, y desean El Poder. Se llaman Javier Solana y Juan Antonio Samaranch. Tienen perfiles bastante similares: clase media-alta, uno universitario, el otro empresario. Son blandos, dialogantes, polifacéticos y les gusta tocar, aunque no que les toquen. Ambos conocen la lengua universal (en aquel momento y aún ahora), mayoritariamente ignorada. J. A. S. vistió la casaca militar blanca, con camisa azulete y corbata negra, aquella que llevaban los diputados que procedían de Falange. Le gustaba el deporte, practicado y visto. Aquí, encuentra la escala de proyección hacia Arriba, su Ser y Estar, llegando a delegado de deportes. A la muerte del dictador, hace una voltereta y aparece como embajador en Moscú. Allí entra en intenso contacto con funcionarios y profesionales de la política y del deporte: a su historial conservador ancestral, se añade la inmersión en el residual de ideales revolucionarios y, por otra parte, en el alto standing del deporte del momento. Traza un camino -su ‘hoja de ruta’- y, por la force des choses, llega a presidente del COI. Y allí, en aquel centro de Lausanne, en aquella pequeña cosa que era el COI y en este mandato, surgen las tecnologías de la información y comunicación, y lo pequeño se transforma en una gran corporación globalizada que vende todo tipo de acontecimientos. Al tiempo, el ya personaje, es presidente ejecutivo de La Caixa. Está en Suiza: resulta razonable. Además, El Poder no precisa fichar ni espacio de actuación permanente: trabaja con el mando sobre el tiempo. Porque, a todo ésto, como he dicho, ya está en El Poder Universal: puede tocar sin ser tocado.  Puede reducir a sí, miles de ejecutivos, servidores, creativos, hechos sociales, culturales, etc., que hoy en su muerte -y antes- son -eran- todo Él. De esta forma se cumple una de las leyes de El Poder: el gran reduccionismo que todo lo subsume a Él. Quizás ahora, con su labio inferior blando/social estará a la derecha de Él (ó Ella).   N. del E.: este post fue un ‘encargo’ que le hice a ManFerro ante la asquerosa derrama unidireccional de baba casposa que se pudo encontrar cualquiera en cualquier medio, a la muerte de un personaje tan dudoso como J. A. S. Curiosa y/o casualmente, Maruja Torres enseña hoy mismo esa patita (poquito, no se vaya a meter con EL PEDESTAL) en El...

by huesu™ 2010

a 11 abril, 2010 en Fotos, Música, Nuestra Gente | 3 comentarios

Han pasado dos años. Sin tí, pero contigo siempre presente. En las pequeñas cosas de la vida, en lo cotidiano: un café, una reunión de amigos, un paseo por el centro… Me resulta inquietante lo ajeno que parece el humán a la eventualidad de su propio dies irae: aquél en el que no tenga dónde ponerse a salvo, en el que su existencia se reduzca de inmediato a cenizas. Como si hubiese alguna seguridad de lo contrario: una huida hacia adelante. Tu gesto último fué tan desesperanzado, estéril y atrabiliario, que nadie lo hubiera dicho tuyo. Y sin embargo lo fué: lo somos todo, lo contenemos todo… sólo hace falta el percutor sobre el detonante. Y tú estabas cargada de pólvora: caminabas sobre una realidad alfombrada de púas que te hacía un daño insoportable. Trato de honrar con estas líneas tu recuerdo porque pienso que te gustaría que lo hiciera, aunque sé que hay a quien le molesta: no es mi problema, y menos aún el tuyo. Tu música, y un...

Ya me han contado hasta ocho – Charles Bukowski

a 14 enero, 2010 en Fotos, Opinión, Poesía | 1 Comentarios

Desde mi cama Observo 3 pájaros en un cable de teléfono. Uno se va Volando Luego Otro. Queda uno, Luego También él Se va. Mi máquina de escribir está Silenciosa como un sepulcro. Y yo me he quedado Reducido a observar Pájaros. Simplemente he pensado Que te lo debía Contar...