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‘Angora’

a 17 enero, 2014 en Sociedad, Varietés | 7 comentarios

Ancyra (en latín) y Angora (en la mayoría de lenguas europeas) eran los nombres con los que se hacía referencia a la hoy capital administrativa de Turquía, desde principios del siglo XX conocida como Ankara. Sin embargo, probablemente es más conocido que ella misma un animal que a todos nos resultará más o menos familiar: el gato de Angora, cuyo sedoso pelo largo se hizo tan popular en el pasado que dió lugar a la metonimia de que se llamase ‘gato de Angora‘ a todo gato ‘pelilargo’. Menos gente habrá oído hablar de la cabra de Angora, aunque seguro que sí conocerá la lana que de ella procede: el mohair, que junto con el cashmere de su pariente tibetana, son dos de los tejidos naturales con mayor renombre mundial. Y lo que -imagino- poca gente sabrá es la procedencia de la conocida como lana de Angora: yo, al menos, ignoraba por completo que esos livianos jerséis de lana con pelillos tan finos y suaves como una caricia, estaban hechos con pelo de… ¡conejo! Conejo de Angora, como no podría ser de otra manera. Pues bien, la principal producción de lana de Angora para su comercialización a nivel mundial parece tener lugar en China. Y, a través de una asociación constituida para promover el trato ético hacia los animales y denunciar los abusos que sobre ellos se puedan cometer (PETA, de sus siglas en inglés: People for the Ethical Treatment of Animals), he tenido la oportunidad de ver de qué manera se obtiene dicha lana y cómo se mantienen los ‘viveros’ de conejos. No es apto para todo público. Pues bien, ya que su difusión ha conseguido que la corporación PVH (que integra marcas como Calvin Klein y Tommy Hilfiger) prohiba su uso, y la exposición y venta de manufacturas de dicha procedencia, quisiera contribuir con este pequeño grano de arena a que no se consuman productos por completo innecesarios y obtenidos a partir de tal...

Las niñas ya no quieren ser princesas

a 2 enero, 2014 en Coña, Música, Sociedad, Varietés | 13 comentarios

Hace ya bastantes años lo decía Sabina en el que se convirtió después en himno oficioso (pero más asumido que ningún otro) de Madrid. Pero nunca lo había oído de labios tan inesperados, y de una forma tan contundente: – las princesas son meras boludas – esperan al príncipe porque sabe que las va a rescatar, ¡ja! – si no viene nadie no te quedes ahí, trabada: ¡hacé algo! – no me gusta este cuento: ¡no me gusta! – quiero estar con una señora inteligente, no con una boluda Me ha encantado: qué gran manejo de los argumentos a su alcance. Se sale del indoctrinamiento, y ¡con qué energía! Por otro lado, y por seguir con la canción, también me encantaría que “a los chicos les dejara de dar por perseguir el mar dentro de un vaso de ginebra”, claro...

En busca de emociones

a 16 octubre, 2013 en Nuestra Gente, Opinión, Sociedad, Varietés | 4 comentarios

El día en que el ayuntamiento de Barcelona decide vetar una (para mí gran) foto del pamplonés Daniel Ochoa de Olza para la campaña publicitaria del certamen ‘World Press Photo’ que dicha ciudad acogerá en breve, se ha celebrado un juicio en el que un juez dirimirá si el abrupto final de mis días en la Sanidad pública fué o no procedente. Mis abogados (al tratarse de un contencioso-administrativo, yo no tuve necesidad de asistir) me llamaron tras la vista y me dijeron que “todo había ido bien”, y a mí me sonó a la coletilla añadida por el cirujano después de salir de quirófano, habiendo extirpado un tumor maligno y de muy mal pronóstico. Anestesiado como -hace ya un tiempo- estoy al respecto de lo ocurrido en aquél mi entonces puesto de trabajo, quise ver si de algún otro modo era capaz de emocionarme y, para ello, volví a ver el reportaje sobre la muerte del hermano del fotógrafo ahora censurado. Iñaki Ochoa De Olza – Informe Robinson Enero 2010 from SOS Himalaya on Vimeo. Y… ¡vaya si lo conseguí! Se me saltaron las lágrimas. Luego encontré la que fué su última entrevista filmada. En ella, con un inglés admirablemente rico y fluido, explicaba la complejidad de la que después sería su última aventura: la ascensión al Annapurna por la mortífera cara sur; por supuesto, como siempre había defendido, sin porteadores de altura (sherpas) ni oxígeno suplementario. Pero además -y ésta es la joya- repasaba en unos pocos trazos de pensamiento su experiencia en la vida y algunas conclusiones al respecto: con una serenidad y una contundencia que sólo eran superadas por su lucidez. De entre las perlas que nos dejó, entresaco una y se la dedico a mi padre, ManFerro, y a mi hermano, Lorenzo, porque podrían ser suyas: Basically, from an spiritual point of view, I try to avoid as much television as possible, as much of the western culture that surrounds us with comfort, with securities, with money, and that’s the way… I don’t practice any meditation, or yoga… I think it may work for others: not for me. What I do is just move my ass out of the couch as much as I can. Estas son las emociones, del latín emotĭo (es decir, ‘movimiento, impulso’), que aún no he perdido y que, siguiendo su ejemplo, no querría...

Cincuenta y Cuatro – #54

a 10 septiembre, 2013 en Fotos, Música, Varietés | 2 comentarios

Hasta ayer, el único número que se googleaba adosado a la palabra ‘golpes’ era el 400, en clara correspondencia a la magistral película de Truffaut, obra emblemática de la llamada nouvelle vague del cine francés de postguerra que supuso un auténtico golpe de timón en la forma de contar las historias en la gran pantalla. Bonito homenaje musical, por cierto, el que le hizo Aute unos cuantos años más tarde. Pero hoy las cosas han cambiado. De ahora en adelante también tendrá el #54 un sitio de honor en esas búsquedas: ha nacido un nuevo binomio. O, más bien, trinomio: Djokovic – #54 – Nadal… Cuando hace tan solo medio año compartí aquí mi alegría por el más que satisfactorio regreso de Nadal tras la lesión de rodilla a las pistas de tierra batida, y esperaba lo mejor de la temporada de primavera en pista dura, sólo pensar en evocar aquellos rallies australianos al borde del agotamiento era puro wishful thinking… pero ¡se han quedado cortos! Ya se habla del ‘mejor punto de la historia del tenis’: algo que será difícilmente cuantificable y muy subjetivo. Sin embargo, lo que sí que es cierto es que estos dos tenistas han conseguido, a través de su enorme capacidad de trabajo y afán de superación, elevar la calidad del tenis adonde nunca antes se había soñado. Son también, a su manera, una auténtica nouvelle vague, una demostración andante de que hay nuevos horizontes más allá del cinéma de qualité en este otro ámbito representado por ese ejemplar único e irrepetible que es Federer: y los hay, como leía esta mañana en un tweet de mi hermano Ló citando a Nadal, mediante la lucha por mejorar. Algunas estrellas del celuloide parecían estar allí sólo para constatarlo. Superado Emerson, creo que Pistol Pete debería ir poniendo sus 14 Grand Slams a buen recaudo…...

Recompensa

a 19 abril, 2013 en Medicina, Nuestra Gente, Opinión, Sociedad | 13 comentarios

Ayer noche fuí a cenar con tres buenos amigos. Para arrancar la velada habíamos quedado en vernos y tomar un aperitivo en un local no distante. Recorrí varias calles antes de llegar al sitio, y me fijé en un parquecito anejado a unos bonitos edificios de reciente construcción; aunque todavía no se podía entrar en él, puesto que unas vallas impedían el acceso, unas palomas ya lo estaban estrenando y había un gato negro que las perseguía, consiguiendo sólo espantarlas de acá para allá. Llegué el último a la cita y, tras las efusivas salutaciones, me acerqué a la barra a pedir una caña de cerveza. Mis ojos y los ojos de la camarera se encontraron y un respingo recorrió mi cuerpo: ‘¡Hola, D.! No sabía que estabas aquí!’, le dije sorprendido. ‘Ya hace casi un año: todo me va muy bien. Desde entonces, me casé y ahora tengo dos niños.’ Aquellos ojos de entonces… cuando la vida había dejado de tener sentido para ella y decidió acabar de una vez por todas con su sufrimiento. ‘Te recuerdo muchas veces, sentado a mi lado en la cama de la UCI, hablándome de cosas que tardé en comprender. Nunca olvidaré lo que hiciste por mí.’ ¿Y qué hice yo por ella? Nada especial: estar a su lado en un momento crítico y tratar de abrirle la mente hacia algunos aspectos necesarios para no ver el camino lleno de obstáculos insalvables: proponerle una discreta modificación de los parámetros de percepción con la esperanza de que le fuese útil. Por lo que se ve, lo ha sido, y aquel pequeño gesto ha cobrado una dimensión muy distinta en su universo afectivo. La cena fue deliciosa, con exóticos toques orientales, en un pequeño y coqueto restaurante del barrio pesquero de nuestro pueblo en el que tuvimos la fortuna de estar solos y a nuestras anchas. Compartimos bromas y pensamientos sobre nuestras respectivas realidades. Pasamos un rato excelente y casi despedimos a uno de ellos, que ha de marcharse por cuestiones de trabajo al otro extremo del país la semana próxima, y no volverá hasta bien entrado el otoño. Al salir una lluvia tenue me acompañó hasta casa, pero lo que me iba calando cada vez más hondo era la sensación de recompensa que me dejaron las palabras de...