La Idea Fija

ManFerro | Opinión, Sociedad | 28 de Enero, 2008

Una señora de 84 años, al terminar su relato de procesos más o menos geriátricos, me comenta algo molesto desde hace años: ‘hay una música en mi cabeza‘. El hecho se produce de forma continuada cuando no está distraída. El temario es diverso, aunque estrecho de contenidos.

En el esquema tradicional parecería un hecho insólito. Algo que domina de forma tenaz la mente parece una tortura, como la gota de agua en el silencio absoluto.

No obstante, el individuo obsesivo/fóbico o depresivo -bipolar- severo, ¿se alejaría del caso propuesto? ¿Y el creyente/ideólogo absoluto?

Estas variantes, en definitiva, tienen una apuesta social severa y grave, no relativizan -¡el relativismo es algo mal visto para ellos! Supongo que son seres con identidad feroz y mínima, que funciona como “idea fija”. Como en el caso de arriba, tienen “música permanente” -¡hasta metafísica!- y estrechez de contenidos.

Sí, se puede tener un mp3 en la mente asustante y atroz, con la variante, para los últimos, de que el enemigo está fuera.

1964 – Jorge Luis Borges

Liki Fumei | Fotos, Nuestra Gente, Poesía, Viajes | 19 de Enero, 2008

No me he olvidado de traer poesía, no. Pero el fin del año pasado y el comienzo de éste han sido tiempos ajetreados, sin apenas hueco para la lectura. Pido disculpas por ello a quienes comparten conmigo el gusto por ella (la poesía, la lectura, tanto da…), esperando vivamente que las próximas entregas no defrauden sus expectativas.

Para reanudar la andadura poética, no puedo menos que aprovechar un regalito que, gentilmente, mis queridos PepixLagavulin me han traído de su viaje sudamericano. No siendo ellos, precisamente, unos grandes devotos de la lírica, tiene doble valor que se hayan acordado de mí en estos términos. Además, el libro (Borges de Buenos Aires, Ed. Emecé) es una joya desde el punto de vista de la ilustración fotográfica, a cargo de José Luis Di Zeo y Carlos Greco.

También es una joya el reportaje del periplo por Argentina, Chile y Bolivia que han hecho tanto ella como él. Mucha envidia de acompañarles por tan magníficos parajes y, según cuentan, en tan buena compañía.

Para mí Borges es, sobre todo, tristeza. Incluso melancolía. A veces, quizás, con unas gotas de amargura. El poema de hoy va en la línea, y en dos tramos. Entre ambos, permitid que ponga un poco de hielo patagónico que me traje, hace años, de allá con Luisito. Para ambientar, nomás.

I

Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.
Ya no compartirás la clara luna
ni los lentos jardines. Ya no hay una
luna que no sea espejo del pasado,
cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
la fiel memoria y los desiertos días.
Nadie pierde (repites vanamente)
sino lo que no tiene y no ha tenido
nunca, pero no basta ser valiente
para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra
y te puede matar una guitarra.

Patagonia (click para ver en Flickr)

II

Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta
y aunque las horas son largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna
y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.
Sólo me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me inclina
al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.

Antológico, Borges, ¿no os parece? Pues muchas gracias a ArtuPepix por el delicioso presente, que será también futuro.

Quiero, antes de despedime por hoy, dedicar unas líneas a contestar a los que en posts pasados habés tenido la amabilidad de participar. Sabéis que acostumbro a responder más o menos pronto, pero el antes citado ajetreo me ha tenido un poco apartado de la edición, que no de la atenta observación de lo que por aquí se cocía. Así que:

Raitana Mora: me encantó el poema que nos regalaste para el año nuevo. Una maravilla. Esperemos, eso sí, que no encontremos demasiada (¿cuánta es?) niebla en el camino. A tí te toca lo que te toca, claro: pero tú ya lo sabes. Gracias por esa confianza, epicúrea.

Manolito: que célebre (de celebrar) verte por acá. Eres muy bienvenido, y comparto tu deseo de que no nos falte la salud. También espero que el cafelito donostiarra no se nos antoje tan difícil en venideras…

huesu, mi querida recensora fílmica: has planteado una serie de preguntas sobre condición humana caníbal que se me hace cuesta arriba responder aquí… Pero podemos hablar sobre ello mientras tomamos café o cenamos, y que se apunte al debate el que quiera de este patio, ¿te parece? Seguro que sería muy interesante y animado.

contravoz: a las cinco no pasó nada. Ya había pasado todo. Una copa de vino, otra vacía, y un tenedor. Así es: ni más, ni menos.

Tequila y Sal: yo entresacaría, como tú has hecho, ESOS versos del poema de Corredor-Matheos que nos brindó la Raitana. Y, también, hago hincapié en seguir pasándolo bien juntos, en compaltil, que dirían en Cuba. Querida hermanita.

With a Little Help from my Friends – Joe Cocker

Liki Fumei | Música, Nuestra Gente | 13 de Enero, 2008

Hoy estoy solo, y me siento, más que nunca, acompañado. No por nada, ni por nadie, sino por todo y por todos. Y quería que lo supiérais, en especial ésos pocos a los que, en tantas ocasiones, he pedido ayuda. A los que sé que estáis ahí.



De paso, rindo un pequeño homenaje a uno de mis grandes: me gusta verle con un ritmo y una fuerza en la voz admirables, casi tantos años después como yo mismo tengo.


Madrí, Madrí, Madrí…

Liki Fumei | Coña, Fotos, Hedonismo, Música, Nuestra Gente, Opinión, Sociedad | 10 de Enero, 2008

Allí pasó este pecador los últimos días, disfrutando de la compañía de una nueva amiga a la que la común afición a la fotografía y las ya no tan nuevas tecnologías le permitieron conocer.

Residí en el barrio de las letras, tan vivo como siempre, más bonito que nunca. Allí me alojé en un antiguo hotel (el de los toreros, según dicen) refurbished by Meliá para crear un espacio ‘próximo’ y de vanguardia.

Hotel Me, click para ver en Flickr 

La presentación, el envoltorio, así lo sugerían: tanto su página de internet como el lobby del hotel, con un despliegue de diseño envuelto en suave chill out y aromas relajantes, apuntaban hacia dicha modernidad desenfadada.

Al llegar, en la recepción, un personal muy joven y cuidadamente unisex me informó de los servicios del hotel y del deseo de la dirección de mantener en un high standard la privacidad de los huéspedes, a fin de lo cual la tarjeta personal de acceso a la habitación debería ser utilizada en cualesquiera otras dependencias (gimnasio, garaje… incluso en los ascensores) que deseara utilizar. Dicho y escuchado lo cual, tomé la tarjetita y me apresté a enfrentarme con la serie de innovaciones que me esperaban.

Tras un breve pero intenso combate con la electrónica del ascensor (meter la tarjeta, sacarla, marcar el número del piso antes o después de ello, las bolsas que se te caen…), llegué a la segunda planta y recorrí el pasillo hasta mi habitación, la 229. Una nueva ranura electrónica me ponía a prueba: ¿que habrá que hacer (con la tarjeta): meterla y girar, meterla y empujar (glups!), meterla y sacarla (con perdón, pero esto no es nada: pura literatura con un poco de doblez… la realidad estaba por golpearme, aún)? Opté por esto último: una lucecita verde se encendió (¡eureka!), y abrí la puerta.

Dioses de todos los cielos, todos aquellos en los que nunca creí ni creeré, haced que me parta el rayo más fulminante si no eran de carne y hueso aquél y aquella sesentones que, en la postura denominada el perrito, daban suelta rienda a sus lesser instincts de forma sincopada. No obstante una visión fugaz, antes de poner pies en polvorosa rumbo a la modernísima recepción (camino a ella, consideré la posibilidad de que esto fuera un welcome party muy modelno…), pude constatar, además, que ambos vestían ropajes acordes con la estética BDSM, lo que le daba un puntito aún más surrealista. Troté con las maletas por el pasillo, mientras oía una serie de blasfemias en inglés y otros gritos propios de la escena que dejaba atrás.

Cuando le conté ésto a Mó (¡era la primera vez que nos veíamos!) puso cara de asombro (quién no…), y calculo que debió pensar ‘vaya tronco que fuí a conocer con esto de flickr…’

Más tarde cenamos en Mosaiq, un restaurante árabe bastante de moda situado en el castizo barrio de Chamberí.  Un entorno bullicioso y un bonito decorado acompañaron bien unas viandas (falafel, pastela, cous-cous, shawarma, tajine…) correctamente procesadas al estilo magrebí, y regadas con un carnoso y especiado Martúe.

Así comenzó un finde en la capi muy entretenido y esa noche, de vuelta al hotel, a eso de las 5 de la mañana, alguien pensó que debía desagraviarme con jamón del rico y vino para olvidar…

Desagravio, click para ver en Flickr

… y yo me pregunté: ¿cuál habrá sido el desagravio para los angloparlantes?

I am a man of constant sorrow…