En la falda del BenBulben, que se desparrama verde sobre la costa de Sligo County, vivía uno de los amores de este premio Nobel irlandés; bueno, eran dos hermanas, y ambas le gustaban, pero una se llevaba la palma: ‘Two girls in silk kimonos, both beautiful, one a gazelle‘.
Y, en las tardes grises y lluviosas de esa Irlanda con la que compartimos tanto (clima, paisaje, carácter: ¿será uno producto de lo otro? ¿qué tienen que decir aquí los genes?), alojado en la bella mansión de los padres de ellas, Lissadell, escribía estos versos a su gran amada, sufragista y revolucionaria, Maud Gonne:
When you are old and grey and full of sleep,
And nodding by the fire, take down this book,
And slowly read, and dream of the soft look,
Your eyes had once, and of their shadows deep;
How many loved your moments of glad grace,
And loved your beauty with love false or true,
But one man loved the pilgrim soul in you,
And loved the sorrows of your changing face;
And bending down beside the glowing bars,
Murmur, a little sadly, how Love fled
And paced upon the mountains overhead
And hid his face amid a crowd of stars.
Creo que no necesita traducción, pero, de ser así, la improvisaré encantado si alguien me lo pide en los comentarios.
Como buen atormentado, hizo magnífica poesía, con perlas que flotarán para siempre entre nosotros:
I have spread my dreams under your feet;
Tread softly, because you tread on my dreams.
Un pequeño tributo a la poesía del país que recién nos acogió con alegría de vivir, y un guiño, otro más, a quien querría tener a mi lado y no puedo, o no sé, o no puede, o no sabe… o lo que sea, porque no creo equivocarme al pensar que ella lo querría también.
[...] Et nous ferons de chaque jour, toute une éternité d’amour, que nous vivrons à en mourir [...]