La Forma
Me dicen que estoy en Internet.
Parecería -sólo parecería- que era un juego donde permanecería oculto detrás de ManFerro. La realidad ha podido y estoy ahí.
La forma es destructiva. El tiempo se encarga de hacer el trabajo. Y no hablo, como pudiera parecer, de meses o años. La forma es presente, y, éste, ha dejado de serlo y ya hay otro presente. Picasso destruía la forma en segundos/minutos hasta encontrar su estética. Para algunos -yo mismo- la belleza estaba unos segundos/minutos antes. “Por favor, basta: de aquí en adelante ya existe destrucción”, pensaba.
Esa persona que veo en el espejo soy yo. No me identifico con esa forma.
No es el tiempo, ni los malos tiempos y su destrucción, lo que me molesta. Esto será trivial, cotidiano. Ese lado implacable de que habla Chuck Close a propósito de sus pinturas/fotografías y el rechazo de la obra ante el resultado -el 95% de su producción está en los museos.
Lo que me irrita es observar en labios, ojos, muecas, tanto halago social. Tanta afirmación indebida, vejatoria, humillante, frustrante, dolorosa… ante el Imperio Social.
Hay contundencia en esto. Observad a Solana -o a su discípulo de aquí, Rubalcaba-, ligeramente inclinado en situación cuasi reverencial, esos labios delatores, esa mirada puesta siempre en la esperanza conciliadora al tiempo que alerta -aunque aquello no se logre una y cien veces- y esos brazos y manos casi papales, tan enequéticos -viscosos, pegajosos, en término de Kretschmer.
Sigamos. Los labios tramposos de R. Rato y, sumisos de complacencia, de Gallardón. Las gracietas [sic] premeditadas de J. C., antes o después del protocolo, y que aparecen como un buen exponente del gesto condicionado y de captación de voluntades (siempre bienvenidas, por llegar desde Arriba; serían impracticables, por perder el hilo piramidal, dichas desde Abajo).
Todo esto, impreso en mi rostro, me molesta. Muchos años de asentimiento social, de bobo remediable, han hecho esa cara. Esa imagen destructiva que no da sólo el tiempo, ni los desencuentros, sino tanta contradicción sabedora.
ManFerro