Defensa de la Alegría – Mario Benedetti

Liki Fumei | Poesía | 30 de Octubre, 2006

Siempre -toda generalización es falaz- me he considerado alegre. Creo que los que me han rodeado, también -¿quién lo sabe? Ellos, quizá.

Viendo el semblante risueño de Benedetti, me dio la envidia típica de quien nunca podrá llegar a algo que le importa, sea cual sea ese algo.

La alegría.

Brindo alegremente por todos vosotros, mis amigos y los que yo creo que lo fuísteis, y deseo que la alegría sea mi tarjeta de visita, hoy y siempre.

Y es que hoy, me siento alegre.

 

Defender la alegría como una trinchera

defenderla del caos y de las pesadillas

de la ajada miseria y de los miserables

de las ausencias breves y las definitivas

 

defender la alegría como un atributo

defenderla del pasmo y de las anestesias

de los pocos neutrales y los muchos neutrones

de los muchos diagnósticos y de las escopetas

 

defender la alegría como un estandarte

defenderla del rayo y la melancolía

de los males endémicos y de los académicos

del rufián caballero y del oportunista

 

defender la alegría como una certidumbre

defenderla a pesar de dios y de la muerte

de los parcos suicidas y de los homicidas

y del dolor de estar absurdamente alegres

 

defender la alegría como algo inevitable

defenderla del mar y las lágrimas tibias

de las buenas costumbres y de los apellidos

del azar y también

también de la alegría

 

Tomado del precioso libro de Eduardo Longoni “Mario Benedetti: poemas revelados. Un hombre en imágenes y palabras“, de la editorial Losada.

Spam

Liki Fumei | Varietés | 21 de Octubre, 2006

Todos los que utilizamos este medio hemos leído, oído o usado este término.

Hoy me dio por indagar sobre el origen del mismo, y la sorpresa fue mayúscula.

Os recomiendo empezar por leer la definición que da Wikipedia.

Después, a reirse tocan, pulsando sobre este enlace.

¡Que lo disfrutéis!

El Arquitrabe – Jaime Gil de Biedma

Liki Fumei | Poesía | 14 de Octubre, 2006

Uno vive entre gentes pomposas. Hay quien habla

del arquitrabe y sus problemas

lo mismo que si fuera primo suyo

-muy cercano, además.

 

Pues bien, parece ser que el arquitrabe

está en peligro grave. Nadie sabe

muy bien por qué es así, pero lo dicen.

Hay quien viene diciéndolo desde hace veinte años.

 

Hay quien habla, también, del enemigo:

inaprensibles seres

están en todas partes, se insinúan

igual que el polvo en las habitaciones.

 

Y hay quien levanta andamios

para que no se caiga: gente atenta.

(Curioso, que en inglés scaffold signifique

a la vez andamio y cadalso.)

 

Uno sale a la calle

y besa a una muchacha o compra un libro,

se pasea, feliz. Y le fulminan:

Pero cómo se atreve?

¡El arquitrabe!

Nosce te Ipsum

ManFerro | Opinión | 13 de Octubre, 2006

Relacionado con todo lo anterior está el conocimiento de sí mismo.

En el lenguaje coloquial se da como normal que nos conocemos. Sin embargo, no resulta, por todo lo dicho, que nuestro conocimiento llegue más allá de algunas facetas del pensamiento. Logramos saber algo de lo que nos gusta o disgusta en el presente. En el futuro, el gusto o disgusto puede cambiar: somos un proceso.

Existía, y aún existe, el humano de una pieza, el que no cambia. Es más, ha sido un valor. Hoy se supone que somos dinámico-formales. El arte y el diseño están en el avatar del moderno y el postmoderno.

Y, volviendo al conocerse, supongo que nos conocen más que nos conocemos. Una táctica para conocerse puede ser preguntar a los otros cómo somos. Es obvio que la pregunta es selectiva a gente que te acepta. El método, no obstante, es precario, puede ser muy básico. En las percepciones se puede errar en porcentajes altos.

Un mejor sistema es pensar que el otro, aún el más alejado, soy yo. Pongamos un ejemplo extremo: el asesino. ¿Puedo ser asesino? Mucha gente no lo sería de forma concreta. El operativo resulta excesivo. Pero sí: se puede ser asesino emocional, afectivo. Y esto que digo no tiene nada que ver con humillaciones o vejaciones. Hablo de algo bastante más distante. He sufrido este tipo de asesinos. Asesinatos sine materia. Hasta se puede asesinar con el silencio. No se si en los Consejos de los Caudillos todos levantaban el dedo para aceptar la pena de muerte o alguno o algunos la aceptaban con el silencio. By the way, hay bastante gente que vota y acepta la pena de muerte de alguien que pudo no tener nada que ver con el que asesinó hace 10 o 15 años, por su propia evolución.

Sí, la observación del otro puede decir algo de cómo soy. Y tratar de llegar a suprimir aquellos defectos que veo en el otro e identifico en mi. Algo de esto es el self control. Y, en mi experiencia, se puede llegar más lejos. Es evidente que precisa ciertos conocimientos básicos, como todo.

Alarmante resulta que el humano no sepa su incomunicación. Es más, cree estarlo a través de ese relleno social del que he hablado. Tardíamente, he visto gente que lo descubre y el drama se hace presente.

ManFerro

Nuevo aspecto para El Pecador

Liki Fumei | Varietés | 9 de Octubre, 2006

A vueltas con dicho aspecto, y de la mano de mi querido (y paciente, en ambos sentidos) Agustín, le hemos lavado la cara a la página, sin saber muy bien si el resultado es o no preferible a lo previamente existente.

Así que estaría encantado de conocer vuestra opinión.

Enviádmela, please, a richi@richi.es; estaré muy agradecido.

En breve estará funcionando una galería de fotos, que espero que os guste (esa que se ve en la cabecera de la página es un atardecer sobre el río Gambia, en Senegal, de grato recuerdo para 4 de los lectores potenciales del blog, además, naturalmente, de para mi mismo…)

Liki Fumei

Candles – Konstantinos Kavafis

Liki Fumei | Nuestra Gente, Poesía | 4 de Octubre, 2006

Leyendo el post de Amalio-Contravoz (aprovecho para decirle ésto) en el que recordaba a Kavafis, he releído aquel poema, melancólico y bello. Me sirve para inaugurar una nueva categoría en el blog dedicada a la poesía, a la que, también, estáis todos invitados.

CANDLES

Days to come stand in front of us

like a row of burning candles -

 golden, warm and vivid candles.

Days past fall behind us,

a gloomy line of burnt-out candles;

the nearest are still smoking,

 cold, melted and bent.

I don’t want to look at them: their shape saddens me,

and it saddens me to remember their original light.

I look ahead at my burning candles.

I don’t want to turn, don’t want to see, terrified,

how quickly that dark line gets longer,

how quickly one more dead candle joins another.

 

Traído aquí en lengua inglesa por respetar la cita, por un lado, y porque me parece más musical y logrado que ninguna de las traducciones al castellano que he revisado.

Comunicación (II): Intrapersonal

ManFerro | Opinión | 3 de Octubre, 2006

Más interesantes resultan, supongo, los otros tipos de comunicación: intrapersonal e interpersonal.

En cuanto a la primera: nuestro pensamiento no la controla.

Se conocen bien las dos realidades, objetiva y subjetiva, y cómo ésta desplaza y hasta se apodera de la otra. De tal forma que, como en el teatro, hay que sobreactuar, y llamar a la primera realidad real.

Para aclarar esto, David Bohm toma un ejemplo del cuerpo: la sensibilidad propioceptiva. Emitimos una orden y nos damos cuenta de que el cuerpo la ejecuta.

Pues bien, el pensamiento no tiene propiocepción. Como secuencia, comete errores que repite y puede agrandar. El caso de la anorexia parece paradigmático. También la imposibilidad de pasar un mensaje de conocimiento a alguien con firme aprendizaje cultural.

Hay una realidad subjetiva perturbadora, que provoca daño mental al que la produce/padece: se la puede llamar realidad inventada destructiva.

En este delirio, se juega con la dualidad opresor/víctima, pero quien la “trae a escena” -o sufre- nunca es el agresor.

La realidad inventada destructiva crece con la convivencia, y se hace extensa con la convivencia extensa.

Visto esto en el plano colectivo, está el ejemplo reciente de la guerra entre Palestina/Hezbolá e Israel. Se inicia por la muerte y secuestro de soldados israelíes. Dura un mes -su geografía mínima no da para más-, se hace la destrucción -coste de vidas y económico- y, al final, se llega al inicio y, con tilde gravoso, hay que cambiar los rehenes por cientos de palestinos y gente de Hezbolá. Ambos se declaran víctimas.

Y el pensamiento no controla porque juega con creencias/símbolos y representaciones.

Un ejemplo de esto último: tengo una lámpara de diseño que consta de un armazón de 2 metros de alto por 1 de ancho y va revestido de una tela. Pregunto a tres personas -50/60 años, sexo femenino- qué es aquello. Una calla. Las otras dos, rápido, dicen: un vestidor. Aunque en aquel espacio un vestidor resulta tan chocante como dentro de San Juan de Letrán -perdonando el salto cualitativo. Lo que funcionó fue la representación de las antiguas casetas de playa o pequeños vestidores de los sastres artesanales de hace años.

Los miedos, fenómenos culturales, pertenecen a la realidad subjetiva y se generan fuera de las técnicas del conocimiento. También es bien sabido, desde Freud, cómo construimos nuestra imagen y el empeño que hacemos para mantenerla. Aunque sea negativa y pueda conducir a trastornos mentales, hasta serios.

Todo lo que pensamos de algo o alguien es una interpretación, y, como tal, puede llevarnos a un porcentaje alto de error.

ManFerro