Desprecio

Liki Fumei | Fotos, Opinión, Sociedad | 31 de Agosto, 2010

Llevo tiempo meditando sobre qué es lo que menos me gusta de la sociedad en la que vivo. Al fin, mientras soportaba el bochorno de una calurosa tarde de verano, creo haber encontrado una respuesta como colofón a este soliloquio.

Es el desprecio constante a la inteligencia y a la bondad que ejerce de manera constante una gran parte de sus integrantes, y que, como es lógico, se manifiesta de forma más rotunda (El Poder es lo que tiene…) desde las instituciones representativas de los mismos.

Por contraposición, somos testigos del exitoso desfile por la pasarela social y la calurosa acogida que tienen sus contrarios: la estulticia y la perversidad.

Abres el periódico hoy (da igual la fecha, cualquier diario), y te encuentras con lo coyuntural:
- China se entierra en el lodo post-sísmico (afectados: entre 12 y 15 millones de personas)
- La India y Pakistán se ahogan en las inundaciones del monzón (15-20 millones)
- Rusia arde de lado a lado (5-10 millones)

Porque lo fundamental está siempre más o menos igual: se llama hambre y miseria, y se apellida África entera, además de los citados países golpeados por los agentes físicos y un largo etcétera que se extiende por doquier.

Cada día recibo este tipo de inputs, y cada día me pregunto: ¿seré capaz de actuar intelectualmente como el sujeto privilegiado que soy en este mundo tan tremendamente adverso para la mayoría? De antemano, me reconozco lo suficientemente egoísta como para no acudir a la ayuda in situ de ninguno de estos semejantes tan depauperados: en 42 años no he querido renunciar a la comodidad material que me supone vivir donde vivo y con el estatus que siempre he tenido. Entonces, ¿qué me queda? Pues pienso que mucho, porque grados muy diversos de desolación y miseria (incluída la miseria emocional, tan temible) me rodean a cada paso, sin necesidad de extender la vista o siquiera leer la prensa.

Es, por tanto, ahí, donde -reconocidas mis otras limitaciones- podría hacer algo: desarrollar la empatía y la simpatía, fortalecer la paciencia y hacer hincapié en la generosidad, compartir la experiencia y el conocimiento adquiridos…

Lamentablemente, nuestra manera de comunicarnos está muy poco evolucionada, y ni siquiera somos capaces de leer lo no verbal (más puro y directo), mientras que lo hablado llega contaminado por todo tipo de estereotipos parásitos del lenguaje y -lo que es peor- de la mente.

Quizás sólo, leer, meditar… actividades solitarias, pero escasamente solidarias, además de -como dije más arriba- despreciables, al menos por buena parte.

La Impostura

ManFerro | Fotos, Opinión, Sociedad | 29 de Abril, 2010

En este país, y en momentos diferentes, dos personas inician el Siglo XX. Lo acaban como personajes internacionales. Son sociales, suficientemente serviles con los que se precisa, y desean El Poder. Se llaman Javier Solana y Juan Antonio Samaranch.

Tienen perfiles bastante similares: clase media-alta, uno universitario, el otro empresario. Son blandos, dialogantes, polifacéticos y les gusta tocar, aunque no que les toquen. Ambos conocen la lengua universal (en aquel momento y aún ahora), mayoritariamente ignorada.

J. A. S. vistió la casaca militar blanca, con camisa azulete y corbata negra, aquella que llevaban los diputados que procedían de Falange. Le gustaba el deporte, practicado y visto. Aquí, encuentra la escala de proyección hacia Arriba, su Ser y Estar, llegando a delegado de deportes.

A la muerte del dictador, hace una voltereta y aparece como embajador en Moscú. Allí entra en intenso contacto con funcionarios y profesionales de la política y del deporte: a su historial conservador ancestral, se añade la inmersión en el residual de ideales revolucionarios y, por otra parte, en el alto standing del deporte del momento.

Traza un camino -su ‘hoja de ruta’- y, por la force des choses, llega a presidente del COI. Y allí, en aquel centro de Lausanne, en aquella pequeña cosa que era el COI y en este mandato, surgen las tecnologías de la información y comunicación, y lo pequeño se transforma en una gran corporación globalizada que vende todo tipo de acontecimientos.

Al tiempo, el ya personaje, es presidente ejecutivo de La Caixa. Está en Suiza: resulta razonable. Además, El Poder no precisa fichar ni espacio de actuación permanente: trabaja con el mando sobre el tiempo.

Porque, a todo ésto, como he dicho, ya está en El Poder Universal: puede tocar sin ser tocado.  Puede reducir a sí, miles de ejecutivos, servidores, creativos, hechos sociales, culturales, etc., que hoy en su muerte -y antes- son -eran- todo Él.

De esta forma se cumple una de las leyes de El Poder: el gran reduccionismo que todo lo subsume a Él.

Quizás ahora, con su labio inferior blando/social estará a la derecha de Él (ó Ella).

 

N. del E.: este post fue un ‘encargo’ que le hice a ManFerro ante la asquerosa derrama unidireccional de baba casposa que se pudo encontrar cualquiera en cualquier medio, a la muerte de un personaje tan dudoso como J. A. S. Curiosa y/o casualmente, Maruja Torres enseña hoy mismo esa patita (poquito, no se vaya a meter con EL PEDESTAL) en El Péich

by huesu™ 2010

Liki Fumei | Fotos, Música, Nuestra Gente | 11 de Abril, 2010

Han pasado dos años.

Sin tí, pero contigo siempre presente. En las pequeñas cosas de la vida, en lo cotidiano: un café, una reunión de amigos, un paseo por el centro…

Me resulta inquietante lo ajeno que parece el humán a la eventualidad de su propio dies irae: aquél en el que no tenga dónde ponerse a salvo, en el que su existencia se reduzca de inmediato a cenizas. Como si hubiese alguna seguridad de lo contrario: una huida hacia adelante.

Tu gesto último fué tan desesperanzado, estéril y atrabiliario, que nadie lo hubiera dicho tuyo. Y sin embargo lo fué: lo somos todo, lo contenemos todo… sólo hace falta el percutor sobre el detonante. Y tú estabas cargada de pólvora: caminabas sobre una realidad alfombrada de púas que te hacía un daño insoportable.

Trato de honrar con estas líneas tu recuerdo porque pienso que te gustaría que lo hiciera, aunque sé que hay a quien le molesta: no es mi problema, y menos aún el tuyo.

Tu música, y un beso.

Ya me han contado hasta ocho – Charles Bukowski

Liki Fumei | Fotos, Opinión, Poesía | 14 de Enero, 2010

Desde mi cama
Observo
3 pájaros
en un cable
de teléfono.

Uno se va
Volando
Luego
Otro.

Queda uno,
Luego
También él
Se va.

Mi máquina de escribir está
Silenciosa como un sepulcro.

Y yo me he quedado
Reducido a observar
Pájaros.

Simplemente he pensado
Que te lo debía
Contar
Cabrón.

Se va 2009…

Liki Fumei | Fotos, Música, Nuestra Gente, Poesía | 31 de Diciembre, 2009

Me gusta concluir el año enviando algunas palabras, alguna reflexión, desde esta pequeña atalaya que supone El Pecador, esperando encontrar ecos cercanos o lejanos, o simplemente sentir que quedan flotando en eso que llamamos nuestro patio.

Cada año que pasa supone un eslabón más en la cadena que nos lleva del nacimiento a la muerte, cuyo punto medio no conocemos si no es por estimaciones estadísticas. Y da la impresión de que uno se hace más sensible -que no necesariamente vulnerable- a la idea de la muerte, la enfermedad y lo que conllevan, a medida que se va viendo más próximo -aunque sea sólo numéricamente- a ellas. El tiempo no se detiene, aunque los relojes se paren.

Este año se fué mi madrina, Manolita, y de ella me quedarán muchos recuerdos infantiles. Su casa estaba cerca de la nuestra, en un ambiente entonces rural (el cemento ha dejado pocas referencias) que era mi terreno de exploraciones cuando niño. La recuerdo siempre metida en la cocina, bien fuera haciendo comida para casa o para el restaurante y llagar que tenía y ahora regentan sus hijos: fabada, caldereta, chorizos a la sidra, tortillas, brazo de gitano, casadielles, picatostes…;  aquella cocina de carbón y leña que tanto tardó en cambiar siempre estaba rugiendo, y a mí me encantaba enredar por allí todo cuanto podía y fijarme en cómo se hacían las cosas de los pucheros, que ya entonces me empezaron a interesar. Los domingos solía obsequiarnos con un arroz con leche de los más ricos que recuerdo, y, en Pascua, con el bollu: un ‘tronco’ de chocolate y galletas que yo no tardaba en devorar.

Pocos meses antes se había marchado Manolo, que, aunque no era mi padrino, si hubiera podido elegir me hubiera gustado que lo fuera. Una combinación extraña -por lo infrecuente- de tolerancia y hedonismo, revestidos de una elegancia fuera de lo común. Creo que nos caíamos bien, yo le quería, y su viuda, Marisa, me obsequió con algunos libros a su muerte, y con unos poemas de procedencia medieval y persa: unos maravillosos rubaiyat de Omar Jayyam, matemático y poeta de los siglos XI-XII, que dejó huella en su paso por aquella Samarkanda intelectual, políglota y exhuberante de gentes (cerca de medio millón de personas) y conocimiento, previa al azote de Gengis Kan. En sus versos hay una mezcla de lucidez, materialismo, escepticismo, bañados en delicadeza, que hacen increíble su contemporaneidad con el tenebroso encastillamiento feudal que se daba en occidente. Un bello recuerdo que conservaré.

Bebe. Es largo el tiempo
que habrás de dormir bajo la tierra
sin mujer, sin amigos.
El instante que pierdes
lo pierdes para siempre.

Así que, estoicamente, epicúreamente, cínicamente, cirenaicamente (en algunos casos) o escépticamente, habrá que procurar abrazarse al hedonismo en su variante más dulce para mí, que es la que aúna sensualidad y desapasionamiento, salpicada -eso sí- con unas briznas de racionalismo.

Por fortuna -o genética, que tanto da- varias de esas propuestas me son -prácticamente- innatas. Y gracias a mi querida Pi Xing se hacen más fáciles y divertidas.


Sweet wonderful you,
you make me happy with the things you do…
Oh, can it be so:
this feeling follows me wherever I go.

Desde aquí os deseo salud y la posibilidad de alcanzar el equilibrio ansiado. Besos y abrazos.

Oigo voces

Liki Fumei | Coña, Fotos, Nuestra Gente, Sociedad, Varietés | 30 de Agosto, 2009

- Y, ¿por qué no quedamos para tomar un café?

En ese momento, empecé a prestarle atención a mi vecina de playa.

- No, yo sola no: ni hablar. Que tú eres muy impulsivo, y no tengo ganas de volver a pasar otro mal rato.

Su tono de voz era discreto pero el timbre era tan nítido que resultaba casi imposible no oírla entre la abundancia de otras voces, confusas. Además, ¡quién se resistiría a hacerlo! Sólo la animada conversación de aquellos venezolanos que se arremolinaban en torno a una gran sombrilla amparo de la improvisada barra de bar de un remoto Caribe le hacía algo de sombra, más que nada porque eran muchos y muy chillones, y ya tenían unas cuantas copas en el buche.

- María está aquí conmigo: estamos en la playa. Sí, en Gijón. Ella opina lo mismo que yo: ¿no te lo estoy diciendo? Si quieres, te llamamos cuando lleguemos a Benidorm el domingo y quedamos los tres para vernos y tomar algo.

En efecto, (la que debía llamarse) María estaba a su lado, recogiendo ya los enseres playeros de ambas y terminando de vestirse, mientras ella despachaba telefónicamente. Iba colocando  ordenadamente en la espuerta cuanto estaba desparramado sobre la arena mientras, con una actitud entre sumisa y cómplice, asentía a lo que podía intuir de la conversación, como dando por hecho que el asunto estaba en buenas manos.

- Pues nada: si no te vale así, no nos veremos. Pero, por favor: no estés llamando a cada rato, ni insistiendo con que nos veamos a solas, porque ya te lo he dicho bien claro: yo, éso, lo de ahí abajo, ya sólo lo tengo para mear.

Colgó bruscamente y se dirigió a la otra anciana (entre las dos fácilmente superaban los 150 años), mientras miraba en derredor y se ponía el sujetador con un gesto resuelto, entre digno y desafiante, aunque no sin dificultad, porque los volúmenes que debía abarcar la prenda no eran de fácil contención.

- No puede casi andar, y sólo piensa en follar… y ya le he dicho que no, que no: que ni tú, ni yo. Que luego nos encariñamos y tenemos que pasar las vacaciones cuidando a un enfermo. ¡Ni de coña! No estoy dispuesta: a mis años, por ahí no paso.

- Habla más bajo -le replicó la amiga- Carmen, que ésas de ahí al lado -unas veinteañeras- no hacen más que reírse…

- Que se rían lo que quieran. Y tú, relájate: si se viene a la playa, se sabe que una escucha conversaciones ajenas y que a una la van a escuchar. Anda, vamos, que hay que pasar por el super antes de que cierren…

Y se fueron, arrastrando sus pies con aquellos andares cansinos que dejaban surco más que huella en la arena, y nosotros -el resto- nos miramos boquiabiertos, como pensando: ¿quién nos sorprenderá mañana y con qué? Es tan entretenida, nuestra playa…

Gürtel

Liki Fumei | Fotos, Nuestra Gente, Opinión, Sociedad, Viajes | 10 de Agosto, 2009

Viajé a Valencia por vez primera, y me llevaron a ver un mercado circular en situación precaria, apuntalado y rodeado de andamios en el centro del castizo barrio del Carmen: un lugar lleno de historia y encanto, de sabor y belleza destilados.

 Mi amigo Fernando me explicó su abandono, me mostró su ajada estructura, me contó la progresiva pérdida de vida ciudadana y comercial (del pequeño comercio de siempre) que ello tiene como consecuencia.

 No soy arquitecto ni ingeniero, pero, dadas las dimensiones de aquella joyita, la conveniente y esmerada reparación de su conjunto no podría suponer una quiebra presupuestaria, y, probablemente, requeriría la participación multidisciplinar de diversos profesionales –muchos de ellos jóvenes y emprendedores- que han empleado sus años de formación en elaborar proyectos y estrategias para hacer frente al abandono patrimonial tan al uso.


 Al tiempo que se deja morir dicho acervo, se fomenta la uniformización (calatravesca) de la ciudad con obras de presupuesto astronómico y funcionalidad más que discutible, pero con una rentabilidad (económica) palpable: el metro cúbico de hormigón es lo que tiene. Son grandes empresas, en grandes despachos in & out La Administración, y grandes volúmenes de dinero, cuya contabilidad se antoja difícil de precisar. ¡Hay tantos loros que aman ese chocolate! No digamos si éste, en lugar de por onzas, viene servido en palés… o contenedores.

Lo que ha capitalizado la atención mediático-política de esa ciudad a lo largo del año 2009 es lo que se ha dado en llamar el caso Gürtel (que en alemán quiere decir ‘correa’, y, en clave, para los investigadores, Correa). Con toda la sorpresa para sí mismo, este hombre se ve en la cárcel y se pregunta: ¿por qué yo? No es pregunta baladí.

Desde entonces, el hedor se va trasladando hacia zonas más altas, pero se sabe que existen potentes ventiladores que disimulan (e incluso hacen desaparecer) la podredumbre. No obstante, se llega a pronunciar un nombre de relevancia media dentro de lo que significa la estructura piramidal, tanto de partido como de gobierno: Camps.

La persona en cuestión no tiene nada de particular, es decir, es un político triunfador corriente: tiene una gran ambición por escalar hacia la cúspide, y se va viendo desde su militancia de base y su cargo de concejal cómo van quedando los cadáveres que le rivalizan en la cuneta; desde luego, el más distinguido (e inesperado), Zaplana: un peso pesado al que derrota sin prácticamente levantar la voz, apelando a un nacionalismo suave y a otros hilos de similar perfil. Sabe jugar. Pero nada en él me llama la atención como para ser comentado: ni siquiera tras leerme de pé a pá la sentencia (que mi amigo Fernando tuvo la amabilidad de hacerme llegar al día siguiente del fallo judicial, bajo el título de ‘Papel Higiénico’) que le exime de las acusaciones por soborno, encuentro nada relativo a él que destaque y merezca un comentario.

Sin embargo, sí que hemos de agradecerle que nos haya puesto en la pista de algunos lugares de delectación a los que el ciudadano (llamado, por él, por Ellos) medio no suele tener acceso, tales como los zapatos de piel de anca de potro de Crockett & Jones, las rebajas de Milano (y las exquisitas exigencias al respecto del largo de las mangas de los trajes que allí encargaba por o sin mediación del sastre más famoso de la tauromacofilia -perdóneseme el palabro; no era admisible un décalage de un milímetro arriba o abajo: precisión cartesiana), los cocktails y comidas en el Ritz de Madrid (cubiertos de 200 o 300 €, a veces hasta para 800 comensales), etc.

Eso sí, a él no le gusta pagarlo (de hecho, ni siquiera pide presupuestos para estas actividades): prefiere que lo haga El Erario Público, un ente gnoseológico que -según parece- se encarga de éstos y otros flecos. Pero no es sólo a él, a quien no gusta: se trata de algo general en esta casta. Cualquier político prefiere viajar en Audi A8 o VW Phaeton (blindado mejor: total, son unas perrillas que no van a ninguna parte) que en modelos utilitarios; si utiliza transporte público (bueno, también público, pero compartido con el vulgo), prefiere la clase Club o Business y los espacios VIP que los de cola junto a los retretes; si va a un espectáculo (ya en sí exclusivo) prefiere ocupar los asientos mejor situados a pelearse por una entrada de gallinero durante unas horas; incluso si desea celebrar una comida o cena de trabajo con sus iguales o gentes de otras Esferas Altas para tratar –por supuesto- asuntos de crucial importancia para el Bien Común o el Interés General, le resulta más agradable hacerlo en comedores privados de restaurantes de renombre, antes que compartir un menú del día en un bar correcto pero del montón; todo un largo etcétera que a cualquiera se le puede ocurrir, va con cargo al citado Ente.

Después, cada domingo, asistirá a la misa dominical del culto predominante, bien arropadito: es un hombre ejemplar. Un par de semanas antes de conocerse la sentencia, pronosticaba confiado en los medios: ‘tendré mayoría absoluta en 2011’. Lo sabe todo: sabe que la justicia no existe, que se compra y se vende, que se pacta (no hay más que ver las maniobras que preceden a la constitución de los más altos tribunales del país), que él tiene a sus amigos ahí dentro, como en tantos otros sitios clave (probablemente, ninguno tan clave como la judicatura, claro está: por éso tiene delito que se hable de Estado de Derecho, y de las leyes que entre todos hemos decidido, y lindezas del mismo porte, taladrando constantemente la subliminalidad del personal); y también sabe, cuando arrogante vaticina su futuro triunfo, que no se trata de otra cosa que de hooligans cuando se piensa en electores, simplemente a éso se limita el juego democrático: fanáticos de este o aquel partido o teórica ideología, sin capacidad de análisis ni de crítica, que bastante tienen con llegar a fín de mes (y, muchas veces, a fin de día) con algo en la cabeza que no sea fútbol o este Otro Fútbol. Si, a veces, le entra alguna duda o su convicción flaquea, sólo tiene que mirar al Este, evocar la figura de Berlusconi al otro lado del Mediterráneo, y exclamar: ¡no somos nadie!

No: Camps no tiene nada de particular. Moratinos visita Guinea Ecuatorial en épocas de crisis (de nuestra crisis: allí no tendría sentido hablar de ello -es más, sería un sarcasmo; y no voy a repetir de nuevo las condiciones en las que viaja dicho séquito: pura austeridad, imagínense ustedes, tal y como está la economía), nada menos que para rendirle homenaje a Fraga Iribarne ante el sátrapa-dictador actual, sobrino y heredero (por la nada discutible vía del golpe de estado intrafamiliar) del sátrapa-dictador anterior, celebrando 40 años de la independencia de la ex-colonia, la cual -según se quiere hacer constar- fue facilitada por el entonces ministro franquista y ahora malhumorado gagá. Va a obtener algún trato de favor, es obvio, a costa de una población que no percibe nada, ni en dinero ni en especies, de ser la tercera nación productora de petróleo del África subsahariana (lo cual es mucho decir, por detrás sólo de Nigeria y Angola). Ni que decir tiene que cuando nos desprendimos de Guinea (¿es -quizás- preferible decir ‘se les otorgó la independencia’?) no se sabía que había petróleo en aquel golfo: lo que sí que se supo después, y se continuó sabiendo durante los 40 años que llegan hasta la actualidad, fué el estado de tiranía bajo el que quedó aquel pueblo, depauperado hasta extremos difíciles de imaginar (el que tenga las vísceras bien resistentes, que no pierda la ocasión de leer el libro ‘Guinea’, de Fernando Gamboa). Pero resulta que hoy día no sólo hay petróleo, sino que se ha convertido en un auténtico hub energético, con una pujante producción de gas sobre la que planean diversas empresas europeas de nombres muy familiares para todos: ésto tiene mucho interés, dados los tiempos que corren y las progresivamente difíciles relaciones del mundo occidental con los países de la OPEP. Allá vamos: a la carrera.

 Nada de particular: al otro lado del Atlántico, en un país inmenso con deficiencias infraestructurales tremendas y un nivel de pobreza que alcanza al 35% de la población, la familia Kirschner aumenta su patrimonio (perdón –qué risa: el patrimonio que declara) un 150% en el último año (más de 5 millones de euros, al cambio; en una perspectiva algo más prolongada, un 575% en los últimos 6 años). No está nada mal, para unos justicialistas (defensa de los trabajadores, tararí-tarará…), como se gustan llamar.

Termino preguntándome si nadie va a denunciar de una forma consistente que las ruedas de prensa de cualesquiera que sean los representantes institucionales y el nivel jerárquico que ocupen, hayan pasado a ser meros actos de proclamación. Son sangrantes el silencio y la connivencia del llamado 4º poder a este respecto: si bien se entiende como concepto (son parte del poder) y como colectivo (sujetos a la disciplina de los monopolios), no así como individualidades, que podrían manifestar su disidencia, en muchos casos con un peso específico muy elevado.

Para qué seguir: en Valencia lo pasé muy bien, la verdad. Muy rica, la orxata… ¡y los fartons!

 

Patria o Muerte

Liki Fumei | Coña, Fotos, Opinión, Sociedad | 28 de Junio, 2009

Es uno de los más reiterados slogans de los totalitarismos, sean cuales sean su localización y pretextos o justificaciones.

Tomé esta foto desenfocada en La Habana, con la intención de darle un aspecto borroso y evocador de la trampa que esconden las letanías -en general- que hay que repetir una y otra vez para convencerse de algo que, en una primera mirada, no resistiría el análisis más elemental.

Hace poco, me encontré con una viñeta de El Roto que abunda sobre lo mismo:

Patria o Muerte (El Roto)

Pues éso: aplíquese al resto de letanías con las que -en nuestro propio medio: para qué ir a buscarlas fuera- nos bombardea El Poder.

I + D + i (= dⁿ)

Liki Fumei | Fotos, Hedonismo, Nuestra Gente | 16 de Junio, 2009

Sé muy poco, casi nada, de lo que quiere decir esa ecuación que pongo en el título. Sé algo más de cómo divertirme y pasarlo bien: disfrutar de la vida, como concepto, y mientras se pueda.

Alimentarse es una necesidad biológica. Comer, en un sentido más amplio, es todo un ritual en el que cada componente tiene su importancia.

Si, en Asturias, se quiere sentir la Investigación al sentarse ante un plato de comida…

Si, además, se busca el Desarrollo de las ideas concebidas -en ocasiones, hace años- hasta optimizarlo y hacerlo sublime…

Si, por último, no sólo a uno no le arredra la innovación, sino que le parece un atractivo más a la hora de sentarse a la mesa y experimentar…

… entonces, uno no debería dejar pasar la ocasión de probar la suculenta, refinada y depurada cocina de José Antonio Campoviejo en ese acogedor laboratorio gastronómico que constituye su restaurante El Corral del Indianu, en Arriondas.

Se trata de cocina de autor en el más auténtico (y no prostituido, como cada vez es más habitual) sentido de la expresión: evolutiva y personal, una mirada nueva y diferente. Un primerísimo nivel de creatividad, mise-en-scène y ejecución que le dan -por derecho- un lugar prioritario en la cocina nacional, y que no tiene la repercusión merecida única y exclusivamente por no estar situado en Madrid, el País Vasco o Cataluña. Probablemente, mejor para él. Sin duda, mejor para nosotros. Que siga así, fuerte e incombustible.

De ahí que el resultado de la ecuación sea dⁿ: el disfrute, elevado a la n-ésima potencia. Así  lo hicimos el otro día 7 amigos que abajo figuramos; y lo pasamos en grande.

Mario Benedetti (1920-2009): transversal y agridulce

Liki Fumei | Arte, Fotos, Nuestra Gente, Opinión, Poesía | 19 de Mayo, 2009

En una ocasión, aquí, un espejismo que se proclamó mudo ciprés, tomando prestada la figura de aquel de Silos de Gerardo Diego, me recriminó mi preferencia por Neruda y Benedetti. En realidad, si hubiera una sola, ésta tendría que ser la del último: la del gran escritor uruguayo Mario Benedetti.

Mario Benedetti

¿Cómo se puede tener la sensación de conocer, incluso de ser amigo de alguien al que no has visto nunca y que ya nunca verás? Pues así es: puedo decir que me lo presentó una íntima amiga mía hace no muchos años, en los ‘90, y, al mostrármelo, al introducirme en su mundo de sensibilidad, compromiso y empatía, me dió a entender que si profundizaba en su obra, en su conocimiento, quizás pudiera comprender mejor nuestro entramado sentimental, y aprender a formular el pensamiento -a veces tan retorcido y complejo, a fuerza de un baldío exceso de reflexión- de una manera lo más clara y directa posible. Y así, poco a poco, se fué haciendo uno de los míos, un referente, un lugar al que volver en los momentos más tristes tanto como en los más alegres. Alguien reconfortante.

En algún sitio leí que Serrat -que puso música a muchos de sus poemas, y colaboró estrechamente con él, hasta hacerse amigos- dijo que era un poeta transversal. Aunque me parece una gran definición, ya que da idea del alcance de su obra, de su capacidad de penetración en muy distintos grupos humanos (etarios, culturales, temáticos, sociales, políticos…), me gustaría ponerle un apellido que para mí la redondea: agridulce. Es capaz de golpearte con la realidad más mísera, mientras te acaricia con su mano de seda; ahonda en la abyección de la condición humana, sin dejar de arroparte con su verbo y su actitud amable; retrata a la perfección las situaciones más crueles, pero lo hace sin regodearse en el casi necesario pesimismo o desespero. Tiene, por ello, el encanto añadido que se atribuye a las combinaciones sweet & sour: aligera la amargura sin el cinismo, la hipocresía o la ignorancia de otros.

Su mujer, Luz, su compañera durante más de 60 años, aquella con la que había hecho un trato por el cual podía contar con él (no hasta dos o hasta diez, sino contar conmigo), murió en 2006, devastada por una demencia. Éso parece haber supuesto para él el último revés: a pesar de refugiarse en la escritura, se fué dejando, abandonandosé, dicen allá. Regresó a Montevideo para no volver más a Madrid y aún produjo un suculento breviario en prosa titulado no en vano ‘Vivir adrede‘ (Alfaguara, 2008). En él encontré una perla, un maravilloso epílogo a esta mínima biografía:

EL MUNDO PASA

Desde mi sólida banqueta, o sea desde mi trono de pelagatos, veo desfilar el tiempo y sus minucias, los torbellinos del desorden, las fragatas que en el puerto se mecen impasibles, los murciélagos que inmóviles vigilan, las golodrinas que regresan cargadas de experiencia.

También manos que ahora son casi garras, bocas seductoras que reclaman besos, pieles que se convierten en pellejos, ojos que aman cuando miran, colinas de allá lejos que se acercan, arroyos que se vuelven ríos, ríos que se vuelven mares.

Desde mi sólida banqueta, desde mi trono de pelagatos, veo cielos que se aclaran y oscurecen viejitas que no hace mucho eran muchachas, desalientos que fueron esperanzas. Pero también futuros que se abren y nos llaman, con promesas que quién sabe y no obstante admitimos.

El mundo pasa sin interrupciones, con paisajes que llenan el contorno, alarmas con abismos, glorias inaccesibles, perdones que no pedimos y alborotos en la conciencia cerrrada con candado.

Hasta que una noche inesperada, los párpados sucumben y ya no se levantan.

Mario Benedetti

Se me ocurre terminar este recuerdo de hoy, ya que el de siempre ahí seguirá, con una cita dura e irónica, muy de su estilo:

La muerte es horrible pero… ¿con qué podríamos sustituirla?

Elias Canetti.

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