Perlas de la Web
Cuando era pequeño aún se veía poca televisión. Una de las series de aventuras que más impacto me causó entonces (no así la original novela de Salgari, que me parecía un tostón) fue aquella de Sandokan. Entre piratas dayakos, ceremonias rituales hinduistas, luchas coloniales con los de siempre y algún portugués infiltrado entre las amistades más íntimas, el tigre de Malasia se desenvolvía con un arrojo y un carisma tales que se podría decir que el actor que lo encarnaba, Kabir Bedi (¡qué ojos!), era el propio Sandokan redivivo. Y tanto él como sus colegas de correrías y desvelos, aquellos cachorros de Mompracem que encabezaba el apuesto y desenfadado Yáñez de Gomera, se rendían ante la belleza pura y diáfana de aquella damisela llamada La Perla de Labuan (una suerte de Lady Marian robinhoodesca, trasladada convenientemente a la región).
Hecha esta pequeña introducción, sólo con el fin de esclarecer el mecanismo mental que me llevó a elegir este título para el post de hoy (¡qué caprichosa es la mente, velay!), a continuación os ofrezco dos auténticas ‘perlas’, cada una en su estilo pero ambas de un interés esencial, que me he encontrado recientemente por la llamada Web 2.0.
No haré ningún comentario a priori sobre ellas: ya bastante digo al calificarlas de raras joyas. Que cada cual extraiga sus conclusiones y, si lo tiene a bien, las comparta aquí y fomente el intercambio.
Espero que disfrutéis.

