Perlas de la Web

Liki Fumei | Arte, Opinión, Sociedad, Varietés | 20 de Junio, 2010

Cuando era pequeño aún se veía poca televisión. Una de las series de aventuras que más impacto me causó entonces (no así la original novela de Salgari, que me parecía un tostón) fue aquella de Sandokan. Entre piratas dayakos, ceremonias rituales hinduistas, luchas coloniales con los de siempre y algún portugués infiltrado entre las amistades más íntimas, el tigre de Malasia se desenvolvía con un arrojo y un carisma tales que se podría decir que el actor que lo encarnaba, Kabir Bedi (¡qué ojos!), era el propio Sandokan redivivo. Y tanto él como sus colegas de correrías y desvelos, aquellos cachorros de Mompracem que encabezaba el apuesto y desenfadado Yáñez de Gomera, se rendían ante la belleza pura y diáfana de aquella damisela llamada La Perla de Labuan (una suerte de Lady Marian robinhoodesca, trasladada convenientemente a la región).

Hecha esta pequeña introducción, sólo con el fin de esclarecer el mecanismo mental que me llevó a elegir este título para el post de hoy (¡qué caprichosa es la mente, velay!), a continuación os ofrezco dos auténticas ‘perlas’, cada una en su estilo pero ambas de un interés esencial, que me he encontrado recientemente por la llamada Web 2.0.

No haré ningún comentario a priori sobre ellas: ya bastante digo al calificarlas de raras joyas. Que cada cual extraiga sus conclusiones y, si lo tiene a bien, las comparta aquí y fomente el intercambio.

Espero que disfrutéis.



Motivación vs Alienación

Liki Fumei | Arte, Coña, Opinión, Sociedad, Varietés | 8 de Julio, 2009

No es costumbre en este patio llegar, poner un vídeo y sanseacabó… pero hoy estoy algo cansado y tengo ganas de reír, de compartir con vosotros un sketch que quizá ya conozcáis, y con el cual me desternillo.



Es un fragmento del cortometraje El año de la garrapata (2004), de Jorge Coira. Una pequeña recensión, aquí.

¿Qué os parece? Para mí es una escenificación epifánica, sublime, de los mecanismos colectivos de lavado de cerebro: laborales (como el caso), políticos, religiosos, económicos… Una onda expansiva con un temible poder.

¡Estamos rodeados! Argh!

Mario Benedetti (1920-2009): transversal y agridulce

Liki Fumei | Arte, Fotos, Nuestra Gente, Opinión, Poesía | 19 de Mayo, 2009

En una ocasión, aquí, un espejismo que se proclamó mudo ciprés, tomando prestada la figura de aquel de Silos de Gerardo Diego, me recriminó mi preferencia por Neruda y Benedetti. En realidad, si hubiera una sola, ésta tendría que ser la del último: la del gran escritor uruguayo Mario Benedetti.

Mario Benedetti

¿Cómo se puede tener la sensación de conocer, incluso de ser amigo de alguien al que no has visto nunca y que ya nunca verás? Pues así es: puedo decir que me lo presentó una íntima amiga mía hace no muchos años, en los ‘90, y, al mostrármelo, al introducirme en su mundo de sensibilidad, compromiso y empatía, me dió a entender que si profundizaba en su obra, en su conocimiento, quizás pudiera comprender mejor nuestro entramado sentimental, y aprender a formular el pensamiento -a veces tan retorcido y complejo, a fuerza de un baldío exceso de reflexión- de una manera lo más clara y directa posible. Y así, poco a poco, se fué haciendo uno de los míos, un referente, un lugar al que volver en los momentos más tristes tanto como en los más alegres. Alguien reconfortante.

En algún sitio leí que Serrat -que puso música a muchos de sus poemas, y colaboró estrechamente con él, hasta hacerse amigos- dijo que era un poeta transversal. Aunque me parece una gran definición, ya que da idea del alcance de su obra, de su capacidad de penetración en muy distintos grupos humanos (etarios, culturales, temáticos, sociales, políticos…), me gustaría ponerle un apellido que para mí la redondea: agridulce. Es capaz de golpearte con la realidad más mísera, mientras te acaricia con su mano de seda; ahonda en la abyección de la condición humana, sin dejar de arroparte con su verbo y su actitud amable; retrata a la perfección las situaciones más crueles, pero lo hace sin regodearse en el casi necesario pesimismo o desespero. Tiene, por ello, el encanto añadido que se atribuye a las combinaciones sweet & sour: aligera la amargura sin el cinismo, la hipocresía o la ignorancia de otros.

Su mujer, Luz, su compañera durante más de 60 años, aquella con la que había hecho un trato por el cual podía contar con él (no hasta dos o hasta diez, sino contar conmigo), murió en 2006, devastada por una demencia. Éso parece haber supuesto para él el último revés: a pesar de refugiarse en la escritura, se fué dejando, abandonandosé, dicen allá. Regresó a Montevideo para no volver más a Madrid y aún produjo un suculento breviario en prosa titulado no en vano ‘Vivir adrede‘ (Alfaguara, 2008). En él encontré una perla, un maravilloso epílogo a esta mínima biografía:

EL MUNDO PASA

Desde mi sólida banqueta, o sea desde mi trono de pelagatos, veo desfilar el tiempo y sus minucias, los torbellinos del desorden, las fragatas que en el puerto se mecen impasibles, los murciélagos que inmóviles vigilan, las golodrinas que regresan cargadas de experiencia.

También manos que ahora son casi garras, bocas seductoras que reclaman besos, pieles que se convierten en pellejos, ojos que aman cuando miran, colinas de allá lejos que se acercan, arroyos que se vuelven ríos, ríos que se vuelven mares.

Desde mi sólida banqueta, desde mi trono de pelagatos, veo cielos que se aclaran y oscurecen viejitas que no hace mucho eran muchachas, desalientos que fueron esperanzas. Pero también futuros que se abren y nos llaman, con promesas que quién sabe y no obstante admitimos.

El mundo pasa sin interrupciones, con paisajes que llenan el contorno, alarmas con abismos, glorias inaccesibles, perdones que no pedimos y alborotos en la conciencia cerrrada con candado.

Hasta que una noche inesperada, los párpados sucumben y ya no se levantan.

Mario Benedetti

Se me ocurre terminar este recuerdo de hoy, ya que el de siempre ahí seguirá, con una cita dura e irónica, muy de su estilo:

La muerte es horrible pero… ¿con qué podríamos sustituirla?

Elias Canetti.

Stand By Me (all around the world)

Liki Fumei | Arte, Coña, Música, Sociedad, Varietés | 1 de Mayo, 2009

Simplemente emotivo…

El proyecto.

Veleidades

Liki Fumei | Arte, Música, Sociedad, Varietés | 4 de Febrero, 2009

A las ocho menos diez de la mañana de un día laborable, un músico de la calle, en el metro de Wahington D. C., se afana con su violín en la interpretación de algunas piezas clásicas, esperando obtener algún dinero con el que después pasar el día, o, al menos, el reconocimiento de los pasajeros de la rush hour. Tres cuartos de hora más tarde, más de 1,000 personas habían desfilado ante el concertista, sólo unos pocos se habían detenido, y había podido recaudar 32 US$ y unos céntimos.



Sólo tres días antes, este mismo intérprete había podido ser escuchado en el Simphony Hall de Boston, al precio de 100 US$ la butaca de general, ante un auditorio repleto. Sin embargo, ni siquiera la combinación de láminas de cedro, arce y sauce que devolvía, enriquecida, la vibración de las cuatro cuerdas que este hombre de 39 años llamado Joshua Bell acariciaba virtuosamente, aquella caja única fabricada en 1713 por Antonio Stradivari, fue capaz de llamar la atención de casi ninguno de aquellos espectadores algo apurados por llegar a sus trabajos.

Y así nos puede ocurrir con todo lo que nos rodea a diario, sin llegar a estos extremos. ¿o no? Pienso que nos convendría ser menos veleidosos… yo, lo procuro.

Realismo Iraní

Liki Fumei | Arte, Nuestra Gente, Varietés | 8 de Julio, 2008

Ando algo perezoso a la hora de escribir aquí mis opiniones, por las razones que más de una vez he expuesto, así que hoy me voy a limitar a servir de vocero.

Tras la muerte de mi añorada huesu, el patio se quedó huérfano, entre otras cosas, de contribuciones culturales. Ella, con sus recensiones fílmicas, abundaba con inquietud en mostrarnos las que consideraba películas que estaban revestidas de un algo especial.

Afortunadamente, La Mirada Moyada ha incurrido recientemente en este campo con fuerza y originalidad, lo cual es de agradecer. Y El Centinela fue el artífice de que pudiéramos disfrutar durante dos horas de la música exquisita de Omar Faruk Tekbilek. Ahora, vuelve a la carga con una propuesta pictórica que me ha dejado boquiabierto: Iman Maleki.

Aquí, estarán sus datos cuando pasen unos años. De momento, en rojo, como todo lo que aún no existe a los ojos de la wiki. Como muestra, un botón.

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