Desprecio

Liki Fumei | Fotos, Opinión, Sociedad | 31 de Agosto, 2010

Llevo tiempo meditando sobre qué es lo que menos me gusta de la sociedad en la que vivo. Al fin, mientras soportaba el bochorno de una calurosa tarde de verano, creo haber encontrado una respuesta como colofón a este soliloquio.

Es el desprecio constante a la inteligencia y a la bondad que ejerce de manera constante una gran parte de sus integrantes, y que, como es lógico, se manifiesta de forma más rotunda (El Poder es lo que tiene…) desde las instituciones representativas de los mismos.

Por contraposición, somos testigos del exitoso desfile por la pasarela social y la calurosa acogida que tienen sus contrarios: la estulticia y la perversidad.

Abres el periódico hoy (da igual la fecha, cualquier diario), y te encuentras con lo coyuntural:
- China se entierra en el lodo post-sísmico (afectados: entre 12 y 15 millones de personas)
- La India y Pakistán se ahogan en las inundaciones del monzón (15-20 millones)
- Rusia arde de lado a lado (5-10 millones)

Porque lo fundamental está siempre más o menos igual: se llama hambre y miseria, y se apellida África entera, además de los citados países golpeados por los agentes físicos y un largo etcétera que se extiende por doquier.

Cada día recibo este tipo de inputs, y cada día me pregunto: ¿seré capaz de actuar intelectualmente como el sujeto privilegiado que soy en este mundo tan tremendamente adverso para la mayoría? De antemano, me reconozco lo suficientemente egoísta como para no acudir a la ayuda in situ de ninguno de estos semejantes tan depauperados: en 42 años no he querido renunciar a la comodidad material que me supone vivir donde vivo y con el estatus que siempre he tenido. Entonces, ¿qué me queda? Pues pienso que mucho, porque grados muy diversos de desolación y miseria (incluída la miseria emocional, tan temible) me rodean a cada paso, sin necesidad de extender la vista o siquiera leer la prensa.

Es, por tanto, ahí, donde -reconocidas mis otras limitaciones- podría hacer algo: desarrollar la empatía y la simpatía, fortalecer la paciencia y hacer hincapié en la generosidad, compartir la experiencia y el conocimiento adquiridos…

Lamentablemente, nuestra manera de comunicarnos está muy poco evolucionada, y ni siquiera somos capaces de leer lo no verbal (más puro y directo), mientras que lo hablado llega contaminado por todo tipo de estereotipos parásitos del lenguaje y -lo que es peor- de la mente.

Quizás sólo, leer, meditar… actividades solitarias, pero escasamente solidarias, además de -como dije más arriba- despreciables, al menos por buena parte.

Perlas de la Web

Liki Fumei | Arte, Opinión, Sociedad, Varietés | 20 de Junio, 2010

Cuando era pequeño aún se veía poca televisión. Una de las series de aventuras que más impacto me causó entonces (no así la original novela de Salgari, que me parecía un tostón) fue aquella de Sandokan. Entre piratas dayakos, ceremonias rituales hinduistas, luchas coloniales con los de siempre y algún portugués infiltrado entre las amistades más íntimas, el tigre de Malasia se desenvolvía con un arrojo y un carisma tales que se podría decir que el actor que lo encarnaba, Kabir Bedi (¡qué ojos!), era el propio Sandokan redivivo. Y tanto él como sus colegas de correrías y desvelos, aquellos cachorros de Mompracem que encabezaba el apuesto y desenfadado Yáñez de Gomera, se rendían ante la belleza pura y diáfana de aquella damisela llamada La Perla de Labuan (una suerte de Lady Marian robinhoodesca, trasladada convenientemente a la región).

Hecha esta pequeña introducción, sólo con el fin de esclarecer el mecanismo mental que me llevó a elegir este título para el post de hoy (¡qué caprichosa es la mente, velay!), a continuación os ofrezco dos auténticas ‘perlas’, cada una en su estilo pero ambas de un interés esencial, que me he encontrado recientemente por la llamada Web 2.0.

No haré ningún comentario a priori sobre ellas: ya bastante digo al calificarlas de raras joyas. Que cada cual extraiga sus conclusiones y, si lo tiene a bien, las comparta aquí y fomente el intercambio.

Espero que disfrutéis.



La Impostura

ManFerro | Fotos, Opinión, Sociedad | 29 de Abril, 2010

En este país, y en momentos diferentes, dos personas inician el Siglo XX. Lo acaban como personajes internacionales. Son sociales, suficientemente serviles con los que se precisa, y desean El Poder. Se llaman Javier Solana y Juan Antonio Samaranch.

Tienen perfiles bastante similares: clase media-alta, uno universitario, el otro empresario. Son blandos, dialogantes, polifacéticos y les gusta tocar, aunque no que les toquen. Ambos conocen la lengua universal (en aquel momento y aún ahora), mayoritariamente ignorada.

J. A. S. vistió la casaca militar blanca, con camisa azulete y corbata negra, aquella que llevaban los diputados que procedían de Falange. Le gustaba el deporte, practicado y visto. Aquí, encuentra la escala de proyección hacia Arriba, su Ser y Estar, llegando a delegado de deportes.

A la muerte del dictador, hace una voltereta y aparece como embajador en Moscú. Allí entra en intenso contacto con funcionarios y profesionales de la política y del deporte: a su historial conservador ancestral, se añade la inmersión en el residual de ideales revolucionarios y, por otra parte, en el alto standing del deporte del momento.

Traza un camino -su ‘hoja de ruta’- y, por la force des choses, llega a presidente del COI. Y allí, en aquel centro de Lausanne, en aquella pequeña cosa que era el COI y en este mandato, surgen las tecnologías de la información y comunicación, y lo pequeño se transforma en una gran corporación globalizada que vende todo tipo de acontecimientos.

Al tiempo, el ya personaje, es presidente ejecutivo de La Caixa. Está en Suiza: resulta razonable. Además, El Poder no precisa fichar ni espacio de actuación permanente: trabaja con el mando sobre el tiempo.

Porque, a todo ésto, como he dicho, ya está en El Poder Universal: puede tocar sin ser tocado.  Puede reducir a sí, miles de ejecutivos, servidores, creativos, hechos sociales, culturales, etc., que hoy en su muerte -y antes- son -eran- todo Él.

De esta forma se cumple una de las leyes de El Poder: el gran reduccionismo que todo lo subsume a Él.

Quizás ahora, con su labio inferior blando/social estará a la derecha de Él (ó Ella).

 

N. del E.: este post fue un ‘encargo’ que le hice a ManFerro ante la asquerosa derrama unidireccional de baba casposa que se pudo encontrar cualquiera en cualquier medio, a la muerte de un personaje tan dudoso como J. A. S. Curiosa y/o casualmente, Maruja Torres enseña hoy mismo esa patita (poquito, no se vaya a meter con EL PEDESTAL) en El Péich

Los Difuntos y La Muerte

Liki Fumei | Medicina, Opinión, Sociedad | 2 de Noviembre, 2009

Una mujer de 75 años siente, en mitad de la noche, un fuerte dolor en la boca del estómago. Tiene ganas de vomitar y se levanta al cuarto de baño, pero se marea ligeramente, se tambalea y tiene que sentarse en el quicio de la cama, despertando a su marido al hacerlo.

El le pregunta qué le ocurre, aunque ya sabe que nada bueno, porque es de dormir bien, de un tirón, ya no se acuerda en qué momento fué la última vez que pasó una mala noche; cuando ella se dispone a contestarle, su cara se demuda y parece perder el conocimiento, pero en realidad su corazón ha dejado de latir. Él se da cuenta de inmediato, aunque siga hablándole, tratando de estimularla, mientras descuelga el teléfono de la mesilla de noche para avisar a los servicios sanitarios de urgencia.

Hoy, algo menos de 24 horas más tarde, Isabel fallece en la UCI en la que trabajo y en la que estoy de guardia este largo fin de semana de difuntos. Hablo con Fernando, su esposo, y trato de envolver el luto de la noticia en paños templados, pero el desconsuelo es evidente y se muestra de forma difícil de contener.

Desea verla, despedirse, darle un beso. Decide entrar acompañado por un hijo.

Al verla, la emoción se dispara en ambos, y de sus gargantas brotan palabras ininteligibles pero angustiosas, como grititos provenientes de un nido con crías. Fernando la abraza, la mira y la vuelve a mirar, como incrédulo a través de la cortina de lágrimas que inunda sus ojos. Acerca sus labios a la boca entreabierta de ella, y la besa una y otra vez, sin percibir el hálito de siempre. El hijo, de cuarentaytantos, se apoya en su padre y llora también: un escalofrío recorre su cuerpo al pasar sus dedos por la piel yerta de la madre. Entre sollozos y gemidos, se despiden de ella y se van de la UCI para que el resto de familiares puedan pasar.

Cuando el cadáver sale, envuelto en un sudario y camino de los mortuorios, Fernando me pide que detenga la camilla para un último adios. Más tranquilo, aunque muy débil, rodeado de todos sus hijos, él mismo destraba la cremallera dejando a la vista la cara afilada, ya cérea, de Isabel. Se inclina ante ella y le dice, mientras la colma de besos: “te quiero, siempre te querré, pobrina, eres tan buena… yo le daré de comer a tus gallinas“.

Qué envidia.

Tradición Deportiva

Liki Fumei | Coña, Opinión, Sociedad, Varietés | 11 de Septiembre, 2009

El estúpido nacionalismo, en clave de humor. Espero que os divierta.


Oigo voces

Liki Fumei | Coña, Fotos, Nuestra Gente, Sociedad, Varietés | 30 de Agosto, 2009

- Y, ¿por qué no quedamos para tomar un café?

En ese momento, empecé a prestarle atención a mi vecina de playa.

- No, yo sola no: ni hablar. Que tú eres muy impulsivo, y no tengo ganas de volver a pasar otro mal rato.

Su tono de voz era discreto pero el timbre era tan nítido que resultaba casi imposible no oírla entre la abundancia de otras voces, confusas. Además, ¡quién se resistiría a hacerlo! Sólo la animada conversación de aquellos venezolanos que se arremolinaban en torno a una gran sombrilla amparo de la improvisada barra de bar de un remoto Caribe le hacía algo de sombra, más que nada porque eran muchos y muy chillones, y ya tenían unas cuantas copas en el buche.

- María está aquí conmigo: estamos en la playa. Sí, en Gijón. Ella opina lo mismo que yo: ¿no te lo estoy diciendo? Si quieres, te llamamos cuando lleguemos a Benidorm el domingo y quedamos los tres para vernos y tomar algo.

En efecto, (la que debía llamarse) María estaba a su lado, recogiendo ya los enseres playeros de ambas y terminando de vestirse, mientras ella despachaba telefónicamente. Iba colocando  ordenadamente en la espuerta cuanto estaba desparramado sobre la arena mientras, con una actitud entre sumisa y cómplice, asentía a lo que podía intuir de la conversación, como dando por hecho que el asunto estaba en buenas manos.

- Pues nada: si no te vale así, no nos veremos. Pero, por favor: no estés llamando a cada rato, ni insistiendo con que nos veamos a solas, porque ya te lo he dicho bien claro: yo, éso, lo de ahí abajo, ya sólo lo tengo para mear.

Colgó bruscamente y se dirigió a la otra anciana (entre las dos fácilmente superaban los 150 años), mientras miraba en derredor y se ponía el sujetador con un gesto resuelto, entre digno y desafiante, aunque no sin dificultad, porque los volúmenes que debía abarcar la prenda no eran de fácil contención.

- No puede casi andar, y sólo piensa en follar… y ya le he dicho que no, que no: que ni tú, ni yo. Que luego nos encariñamos y tenemos que pasar las vacaciones cuidando a un enfermo. ¡Ni de coña! No estoy dispuesta: a mis años, por ahí no paso.

- Habla más bajo -le replicó la amiga- Carmen, que ésas de ahí al lado -unas veinteañeras- no hacen más que reírse…

- Que se rían lo que quieran. Y tú, relájate: si se viene a la playa, se sabe que una escucha conversaciones ajenas y que a una la van a escuchar. Anda, vamos, que hay que pasar por el super antes de que cierren…

Y se fueron, arrastrando sus pies con aquellos andares cansinos que dejaban surco más que huella en la arena, y nosotros -el resto- nos miramos boquiabiertos, como pensando: ¿quién nos sorprenderá mañana y con qué? Es tan entretenida, nuestra playa…

Gürtel

Liki Fumei | Fotos, Nuestra Gente, Opinión, Sociedad, Viajes | 10 de Agosto, 2009

Viajé a Valencia por vez primera, y me llevaron a ver un mercado circular en situación precaria, apuntalado y rodeado de andamios en el centro del castizo barrio del Carmen: un lugar lleno de historia y encanto, de sabor y belleza destilados.

 Mi amigo Fernando me explicó su abandono, me mostró su ajada estructura, me contó la progresiva pérdida de vida ciudadana y comercial (del pequeño comercio de siempre) que ello tiene como consecuencia.

 No soy arquitecto ni ingeniero, pero, dadas las dimensiones de aquella joyita, la conveniente y esmerada reparación de su conjunto no podría suponer una quiebra presupuestaria, y, probablemente, requeriría la participación multidisciplinar de diversos profesionales –muchos de ellos jóvenes y emprendedores- que han empleado sus años de formación en elaborar proyectos y estrategias para hacer frente al abandono patrimonial tan al uso.


 Al tiempo que se deja morir dicho acervo, se fomenta la uniformización (calatravesca) de la ciudad con obras de presupuesto astronómico y funcionalidad más que discutible, pero con una rentabilidad (económica) palpable: el metro cúbico de hormigón es lo que tiene. Son grandes empresas, en grandes despachos in & out La Administración, y grandes volúmenes de dinero, cuya contabilidad se antoja difícil de precisar. ¡Hay tantos loros que aman ese chocolate! No digamos si éste, en lugar de por onzas, viene servido en palés… o contenedores.

Lo que ha capitalizado la atención mediático-política de esa ciudad a lo largo del año 2009 es lo que se ha dado en llamar el caso Gürtel (que en alemán quiere decir ‘correa’, y, en clave, para los investigadores, Correa). Con toda la sorpresa para sí mismo, este hombre se ve en la cárcel y se pregunta: ¿por qué yo? No es pregunta baladí.

Desde entonces, el hedor se va trasladando hacia zonas más altas, pero se sabe que existen potentes ventiladores que disimulan (e incluso hacen desaparecer) la podredumbre. No obstante, se llega a pronunciar un nombre de relevancia media dentro de lo que significa la estructura piramidal, tanto de partido como de gobierno: Camps.

La persona en cuestión no tiene nada de particular, es decir, es un político triunfador corriente: tiene una gran ambición por escalar hacia la cúspide, y se va viendo desde su militancia de base y su cargo de concejal cómo van quedando los cadáveres que le rivalizan en la cuneta; desde luego, el más distinguido (e inesperado), Zaplana: un peso pesado al que derrota sin prácticamente levantar la voz, apelando a un nacionalismo suave y a otros hilos de similar perfil. Sabe jugar. Pero nada en él me llama la atención como para ser comentado: ni siquiera tras leerme de pé a pá la sentencia (que mi amigo Fernando tuvo la amabilidad de hacerme llegar al día siguiente del fallo judicial, bajo el título de ‘Papel Higiénico’) que le exime de las acusaciones por soborno, encuentro nada relativo a él que destaque y merezca un comentario.

Sin embargo, sí que hemos de agradecerle que nos haya puesto en la pista de algunos lugares de delectación a los que el ciudadano (llamado, por él, por Ellos) medio no suele tener acceso, tales como los zapatos de piel de anca de potro de Crockett & Jones, las rebajas de Milano (y las exquisitas exigencias al respecto del largo de las mangas de los trajes que allí encargaba por o sin mediación del sastre más famoso de la tauromacofilia -perdóneseme el palabro; no era admisible un décalage de un milímetro arriba o abajo: precisión cartesiana), los cocktails y comidas en el Ritz de Madrid (cubiertos de 200 o 300 €, a veces hasta para 800 comensales), etc.

Eso sí, a él no le gusta pagarlo (de hecho, ni siquiera pide presupuestos para estas actividades): prefiere que lo haga El Erario Público, un ente gnoseológico que -según parece- se encarga de éstos y otros flecos. Pero no es sólo a él, a quien no gusta: se trata de algo general en esta casta. Cualquier político prefiere viajar en Audi A8 o VW Phaeton (blindado mejor: total, son unas perrillas que no van a ninguna parte) que en modelos utilitarios; si utiliza transporte público (bueno, también público, pero compartido con el vulgo), prefiere la clase Club o Business y los espacios VIP que los de cola junto a los retretes; si va a un espectáculo (ya en sí exclusivo) prefiere ocupar los asientos mejor situados a pelearse por una entrada de gallinero durante unas horas; incluso si desea celebrar una comida o cena de trabajo con sus iguales o gentes de otras Esferas Altas para tratar –por supuesto- asuntos de crucial importancia para el Bien Común o el Interés General, le resulta más agradable hacerlo en comedores privados de restaurantes de renombre, antes que compartir un menú del día en un bar correcto pero del montón; todo un largo etcétera que a cualquiera se le puede ocurrir, va con cargo al citado Ente.

Después, cada domingo, asistirá a la misa dominical del culto predominante, bien arropadito: es un hombre ejemplar. Un par de semanas antes de conocerse la sentencia, pronosticaba confiado en los medios: ‘tendré mayoría absoluta en 2011’. Lo sabe todo: sabe que la justicia no existe, que se compra y se vende, que se pacta (no hay más que ver las maniobras que preceden a la constitución de los más altos tribunales del país), que él tiene a sus amigos ahí dentro, como en tantos otros sitios clave (probablemente, ninguno tan clave como la judicatura, claro está: por éso tiene delito que se hable de Estado de Derecho, y de las leyes que entre todos hemos decidido, y lindezas del mismo porte, taladrando constantemente la subliminalidad del personal); y también sabe, cuando arrogante vaticina su futuro triunfo, que no se trata de otra cosa que de hooligans cuando se piensa en electores, simplemente a éso se limita el juego democrático: fanáticos de este o aquel partido o teórica ideología, sin capacidad de análisis ni de crítica, que bastante tienen con llegar a fín de mes (y, muchas veces, a fin de día) con algo en la cabeza que no sea fútbol o este Otro Fútbol. Si, a veces, le entra alguna duda o su convicción flaquea, sólo tiene que mirar al Este, evocar la figura de Berlusconi al otro lado del Mediterráneo, y exclamar: ¡no somos nadie!

No: Camps no tiene nada de particular. Moratinos visita Guinea Ecuatorial en épocas de crisis (de nuestra crisis: allí no tendría sentido hablar de ello -es más, sería un sarcasmo; y no voy a repetir de nuevo las condiciones en las que viaja dicho séquito: pura austeridad, imagínense ustedes, tal y como está la economía), nada menos que para rendirle homenaje a Fraga Iribarne ante el sátrapa-dictador actual, sobrino y heredero (por la nada discutible vía del golpe de estado intrafamiliar) del sátrapa-dictador anterior, celebrando 40 años de la independencia de la ex-colonia, la cual -según se quiere hacer constar- fue facilitada por el entonces ministro franquista y ahora malhumorado gagá. Va a obtener algún trato de favor, es obvio, a costa de una población que no percibe nada, ni en dinero ni en especies, de ser la tercera nación productora de petróleo del África subsahariana (lo cual es mucho decir, por detrás sólo de Nigeria y Angola). Ni que decir tiene que cuando nos desprendimos de Guinea (¿es -quizás- preferible decir ‘se les otorgó la independencia’?) no se sabía que había petróleo en aquel golfo: lo que sí que se supo después, y se continuó sabiendo durante los 40 años que llegan hasta la actualidad, fué el estado de tiranía bajo el que quedó aquel pueblo, depauperado hasta extremos difíciles de imaginar (el que tenga las vísceras bien resistentes, que no pierda la ocasión de leer el libro ‘Guinea’, de Fernando Gamboa). Pero resulta que hoy día no sólo hay petróleo, sino que se ha convertido en un auténtico hub energético, con una pujante producción de gas sobre la que planean diversas empresas europeas de nombres muy familiares para todos: ésto tiene mucho interés, dados los tiempos que corren y las progresivamente difíciles relaciones del mundo occidental con los países de la OPEP. Allá vamos: a la carrera.

 Nada de particular: al otro lado del Atlántico, en un país inmenso con deficiencias infraestructurales tremendas y un nivel de pobreza que alcanza al 35% de la población, la familia Kirschner aumenta su patrimonio (perdón –qué risa: el patrimonio que declara) un 150% en el último año (más de 5 millones de euros, al cambio; en una perspectiva algo más prolongada, un 575% en los últimos 6 años). No está nada mal, para unos justicialistas (defensa de los trabajadores, tararí-tarará…), como se gustan llamar.

Termino preguntándome si nadie va a denunciar de una forma consistente que las ruedas de prensa de cualesquiera que sean los representantes institucionales y el nivel jerárquico que ocupen, hayan pasado a ser meros actos de proclamación. Son sangrantes el silencio y la connivencia del llamado 4º poder a este respecto: si bien se entiende como concepto (son parte del poder) y como colectivo (sujetos a la disciplina de los monopolios), no así como individualidades, que podrían manifestar su disidencia, en muchos casos con un peso específico muy elevado.

Para qué seguir: en Valencia lo pasé muy bien, la verdad. Muy rica, la orxata… ¡y los fartons!

 

Motivación vs Alienación

Liki Fumei | Arte, Coña, Opinión, Sociedad, Varietés | 8 de Julio, 2009

No es costumbre en este patio llegar, poner un vídeo y sanseacabó… pero hoy estoy algo cansado y tengo ganas de reír, de compartir con vosotros un sketch que quizá ya conozcáis, y con el cual me desternillo.



Es un fragmento del cortometraje El año de la garrapata (2004), de Jorge Coira. Una pequeña recensión, aquí.

¿Qué os parece? Para mí es una escenificación epifánica, sublime, de los mecanismos colectivos de lavado de cerebro: laborales (como el caso), políticos, religiosos, económicos… Una onda expansiva con un temible poder.

¡Estamos rodeados! Argh!

Patria o Muerte

Liki Fumei | Coña, Fotos, Opinión, Sociedad | 28 de Junio, 2009

Es uno de los más reiterados slogans de los totalitarismos, sean cuales sean su localización y pretextos o justificaciones.

Tomé esta foto desenfocada en La Habana, con la intención de darle un aspecto borroso y evocador de la trampa que esconden las letanías -en general- que hay que repetir una y otra vez para convencerse de algo que, en una primera mirada, no resistiría el análisis más elemental.

Hace poco, me encontré con una viñeta de El Roto que abunda sobre lo mismo:

Patria o Muerte (El Roto)

Pues éso: aplíquese al resto de letanías con las que -en nuestro propio medio: para qué ir a buscarlas fuera- nos bombardea El Poder.

Colegio

Liki Fumei | Medicina, Opinión, Sociedad | 12 de Mayo, 2009

La cuarta acepción del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (DRAE) dice así del título de hoy:

4. m. Sociedad o corporación de personas de la misma dignidad o profesión. Colegio de abogados, de médicos.

Y en su tercera acepción, explica lo siguiente de la profesión:

3. f. Empleo, facultad u oficio que alguien ejerce y por el que percibe una retribución.

Por último, en cuanto a la dignidad -algo bastante más complejo que lo que puede condensarse en unas líneas definitorias-, da una serie de acepciones que podrían ser aplicables al caso:

1. f. Cualidad de digno.

2. f. Excelencia, realce.

3. f. Gravedad y decoro de las personas en la manera de comportarse.

4. f. Cargo o empleo honorífico y de autoridad.

Cada 3 meses, recibo en la cuenta de mi banco un requerimiento de pago por importe de 100 €, procedente del colegio al que no me queda más remedio que pertenecer si deseo practicar mi profesión: la medicina.

También puntualmente, como el citado tributo, recibo trimestralmente la revista que hace las veces de órgano de expresión de la institución que nos colige, es decir, que nos reúne.

Y en ella, un ejemplar tras otro, he de leer cosas como éstas (cito textualmente, con elipsis que no afectan al sentido del texto):

[...] lo que no sea curar no es incumbencia del médico, que además ha recibido una formación universitaria específica dirigida a usar las técnicas para sanar o cuidar, no para abortar, cercenar ni terminar con la vida de un ser humano. [...] valores que se hacen personales y que además están suficientemente reconocidos por los códigos morales de los que ejercieron y ejercen la medicina desde hace más de cuarenta siglos [...]

O estas otras:

[...] Ante los expeditivos mensajes de la sociedad actual acerca del aborto, la eutanasia, la “libre opción individual” de hacer cada cual con su vida y con su cuerpo cuanto quiera (en los que participan algunos personajes dispuestos a erigirse en mentones [sic] de una “bioética” fabricada bajo intereses políticos), ante este tipo de desaprensión informativa, las reflexiones de V. E. Frankl resultan tan aleccionadoras como edificantes, ofreciendo una orientación seria y meditada que constituye la base de una psicoterapia libre de deformaciones y sectarismos, y, sobre todo, esperanzadora.

Para darle aún un mayor carácter delirante, los dos doctores que escriben en estos términos tienen una especialidad médica común: son… ¡PSIQUIATRAS! Y en activo. Forman parte del pensamiento único que emana de este colectivo oficial. Nunca una opinión en contra, nunca una voz discrepante: y mis 400 € anuales ahí están, para financiar su tribuna.

¿Queda algún remedio ante la aplastante versión oficial de este colegio, que se alinea al margen de la ciencia de la que -teóricamente- nace, y al lado de las creencias/supersticiones que dominan nuestra cultura cristiana y católica? Cabe colegir, es decir, deducir, que nada que no sea este estéril pataleo. Hace tres cuartos de siglo, en 1932, durante el gobierno provisional de la malhadada República, mi abuelo Amalio (también médico y padre de ManFerro, a la sazón) escribía una carta a la corporación municipal de Gijón pidiendo que, ya que a las personas afectas de enfermedades venéreas se les negaba la atención en el único hospital existente en la ciudad, se obligara al uso de profilácticos en las casas de lenocinio, para el bien del verdadero capital de la patria. Ya sabemos lo que opina al respecto Ratzinger, disfrazado de santidad Benedicto XVI, en pleno 2009. Y nuestros tribunos: no a la libertad individual, ni siquiera para poder morir tranquilamente, de la forma que uno mejor determine y elija; o para evitar que venga al mundo un nuevo ser humano de la forma más desgraciada que se puede concebir: sin contar con la libre decisión y responsabilidad de quien lo hubiera decidido traer.

No debería pensarse en excelencia humana ni en decoro cuando no se respeta la diferencia y se impone una doctrina: parece algo muy básico, pero nada más lejos de serlo. Tan lejos como la pretendida dignidad a la que con tanta ligereza se alude. Tan sólo queda, por tanto, la autoridad, de entre aquellos rasgos de dignidad: pues ni éso, sino el autoritarismo de unos bien evidentes primus inter pares.

Afortunadamente -el que no se consuela…- se ha producido una enmienda en la última versión del DRAE en su entrada ‘colegio‘, dejándolo en algo más contante y sonante:

4. m. Sociedad o corporación de personas de una misma profesión, a la que generalmente se atribuyen funciones de ordenación y disciplina de la actividad profesional. Colegio de abogados, de médicos.

El subrayado es mío, como es obvio. ¡Qué asco!

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