F1 (ayuda) Vintage

Liki Fumei | Coña, Varietés | 1 de Febrero, 2010

Éstos días El Pecador ha sufrido un catarro… uno de tantos motivados por los hackers y el spam, todos esos agentes nocivos que pululan por la web.

Y, como siempre, ha sido preciso recurrir al solucionador de este tipo de problemas, mi paciente (hasta cierto punto) amigo Agus, que, con calma y apenas unas amputaciones sin importancia, ya le ha devuelto su aspecto habitual: ¡bravo, Agus!

Para celebrarlo, y reírnos un poco de paso, os traigo hoy una versión medieval de este tipo de problemas. ¡Que la disfrutéis!

Tradición Deportiva

Liki Fumei | Coña, Opinión, Sociedad, Varietés | 11 de Septiembre, 2009

El estúpido nacionalismo, en clave de humor. Espero que os divierta.


Oigo voces

Liki Fumei | Coña, Fotos, Nuestra Gente, Sociedad, Varietés | 30 de Agosto, 2009

- Y, ¿por qué no quedamos para tomar un café?

En ese momento, empecé a prestarle atención a mi vecina de playa.

- No, yo sola no: ni hablar. Que tú eres muy impulsivo, y no tengo ganas de volver a pasar otro mal rato.

Su tono de voz era discreto pero el timbre era tan nítido que resultaba casi imposible no oírla entre la abundancia de otras voces, confusas. Además, ¡quién se resistiría a hacerlo! Sólo la animada conversación de aquellos venezolanos que se arremolinaban en torno a una gran sombrilla amparo de la improvisada barra de bar de un remoto Caribe le hacía algo de sombra, más que nada porque eran muchos y muy chillones, y ya tenían unas cuantas copas en el buche.

- María está aquí conmigo: estamos en la playa. Sí, en Gijón. Ella opina lo mismo que yo: ¿no te lo estoy diciendo? Si quieres, te llamamos cuando lleguemos a Benidorm el domingo y quedamos los tres para vernos y tomar algo.

En efecto, (la que debía llamarse) María estaba a su lado, recogiendo ya los enseres playeros de ambas y terminando de vestirse, mientras ella despachaba telefónicamente. Iba colocando  ordenadamente en la espuerta cuanto estaba desparramado sobre la arena mientras, con una actitud entre sumisa y cómplice, asentía a lo que podía intuir de la conversación, como dando por hecho que el asunto estaba en buenas manos.

- Pues nada: si no te vale así, no nos veremos. Pero, por favor: no estés llamando a cada rato, ni insistiendo con que nos veamos a solas, porque ya te lo he dicho bien claro: yo, éso, lo de ahí abajo, ya sólo lo tengo para mear.

Colgó bruscamente y se dirigió a la otra anciana (entre las dos fácilmente superaban los 150 años), mientras miraba en derredor y se ponía el sujetador con un gesto resuelto, entre digno y desafiante, aunque no sin dificultad, porque los volúmenes que debía abarcar la prenda no eran de fácil contención.

- No puede casi andar, y sólo piensa en follar… y ya le he dicho que no, que no: que ni tú, ni yo. Que luego nos encariñamos y tenemos que pasar las vacaciones cuidando a un enfermo. ¡Ni de coña! No estoy dispuesta: a mis años, por ahí no paso.

- Habla más bajo -le replicó la amiga- Carmen, que ésas de ahí al lado -unas veinteañeras- no hacen más que reírse…

- Que se rían lo que quieran. Y tú, relájate: si se viene a la playa, se sabe que una escucha conversaciones ajenas y que a una la van a escuchar. Anda, vamos, que hay que pasar por el super antes de que cierren…

Y se fueron, arrastrando sus pies con aquellos andares cansinos que dejaban surco más que huella en la arena, y nosotros -el resto- nos miramos boquiabiertos, como pensando: ¿quién nos sorprenderá mañana y con qué? Es tan entretenida, nuestra playa…

Freak – Fake

Liki Fumei | Coña, Música, Nuestra Gente, Varietés | 23 de Julio, 2009

El verano me disipa y me quita la -poca- capacidad de escribir. Y, además, cada poco recibo cosas simpáticas (la mayor parte de ellas via El Centinela de este patio) que me apetece compartir con vosotros.

Estoy preparando un pequeño tostón sobre el famoso Gürtel y lo que para mí representa, que espero traer aquí pronto. Mientras tanto podéis reiros un poco con ésta interpretación del mismo que he visto ayer en uno de los blogs que suelo leer, y, también, con esta versión freak-fake de uno de los éxitos musicales de la temporada. Disfrutad.

Motivación vs Alienación

Liki Fumei | Arte, Coña, Opinión, Sociedad, Varietés | 8 de Julio, 2009

No es costumbre en este patio llegar, poner un vídeo y sanseacabó… pero hoy estoy algo cansado y tengo ganas de reír, de compartir con vosotros un sketch que quizá ya conozcáis, y con el cual me desternillo.



Es un fragmento del cortometraje El año de la garrapata (2004), de Jorge Coira. Una pequeña recensión, aquí.

¿Qué os parece? Para mí es una escenificación epifánica, sublime, de los mecanismos colectivos de lavado de cerebro: laborales (como el caso), políticos, religiosos, económicos… Una onda expansiva con un temible poder.

¡Estamos rodeados! Argh!

Patria o Muerte

Liki Fumei | Coña, Fotos, Opinión, Sociedad | 28 de Junio, 2009

Es uno de los más reiterados slogans de los totalitarismos, sean cuales sean su localización y pretextos o justificaciones.

Tomé esta foto desenfocada en La Habana, con la intención de darle un aspecto borroso y evocador de la trampa que esconden las letanías -en general- que hay que repetir una y otra vez para convencerse de algo que, en una primera mirada, no resistiría el análisis más elemental.

Hace poco, me encontré con una viñeta de El Roto que abunda sobre lo mismo:

Patria o Muerte (El Roto)

Pues éso: aplíquese al resto de letanías con las que -en nuestro propio medio: para qué ir a buscarlas fuera- nos bombardea El Poder.

Stand By Me (all around the world)

Liki Fumei | Arte, Coña, Música, Sociedad, Varietés | 1 de Mayo, 2009

Simplemente emotivo…

El proyecto.

Igualdad

Liki Fumei | Coña, Nuestra Gente, Opinión, Sociedad, Varietés | 2 de Abril, 2008

Cuando tengo las mañanas libres, generalmente debido a un descanso tras una guardia hospitalaria, me gusta pasear por la ciudad. Es otra, distinta a la de las tardes, porque el personal no es el mismo, y tampoco lo es su cadencia.

Así hice hoy, y después de desayunar un rico y muy aromático café con un sabroso hojaldre de crema en mi sitio preferido, me encaminé hacia el centro del centro, entre otras cosas para pagar una serie de tributos que, amablemente (mientras se esté dentro de plazo: después deja de ser amablemente) me reclaman las administraciones, en este caso la regional y la local.

Cuando me aproximaba a la oficina de recaudación, sucedieron dos cosas practicamente simultáneas que me pusieron, una vez más, al borde de la ira anti-institucional.

En una calle amplia (en realidad, el lateral de una plaza), una persona había aparcado su coche de forma irregular, aunque sin causar molestia alguna ni a los viandantes ni al resto de automovilistas que circulaban por allí. Lento y sigiloso (debe ser de esos vehículos poco contaminantes), se acercó a aquel coche mal estacionado el llamado popularmente multamóvil municipal. Se detuvo a continuación para dispararle unas instantáneas que, a vuelta de unos días o semanas, recibirá en su domicilio el ciudadano propietario en forma de boletín de denuncia y sanción económica (probablemente, unos 90 €), todo en uno.

Doble Sentido (click para ver en flickr)

Menos de 500 metros más allá, sin abandonar la misma calle y después de rumiar abundantemente contra lo que me había parecido un atropello institucional más de los muchísimos que a diario me saltan a la vista (y cuántos habrá que ni intuyo…), siento que me pisan los talones. Es un vehículo… que se está subiendo a la acera, pero ENTERITO. Lunas tintadas, serie de gama muy alta (precio a partir de 90,000 €) de la firma alemana de coches populares, y se detiene, atravesados sus más de cinco metros de largo en medio de la acera (en esa zona no hay más que un estrecho carril para el tráfico rodado, y dos grandes aceras a los lados: prototipo de calle comercial), delante de… una tienda de ropa (lo que, cuando yo era pequeño, se decía ‘una boutique‘, y a mí me encantaba cómo sonaba aquello, poniendo los labios como para silbar y haciendo una pausa al final para dar mas énfasis o desdoblar el fonema ‘k’: buti…k, era finísimo).

Un señor con bigote, cincuentón y apolíneo, parece ser el mecánico de dicho haiga, ya que se baja del mismo y, de forma muy diligente, se apresura a abrir la puerta trasera derecha, rodeando el gran paquebote. Me pregunto, antes de poder ver a nadie salir, ‘¿cuál de las caras de El Poder irá allí atrás?’ Evidentemente, tenía que ser del Alto Poder, porque los poderes de andar por casa no disponen de tanto budget para su flota (se conforman con unos modestos 50 o 60,000 €). Y, ¿quién de ese Alto Poder viene derecho a visitar el escaparate (y supongo que los interiores) de una boutique (nuevamente se me llena la boca y el oído de su musicalidad: buti… k, mmm!)?

Parsimoniosamente, pero sin elegancia externa ni interior, sale de las entrañas de aquel oscuro cachalote una, digamos, lovely old lady, cuya cara ni siquiera a mí (que no me entero de una) se me despinta: es el Altísimo Poder (aunque sea de prestado, no de pata negra) quien de allí desciende. Con un caminar y un gesto despaciosos, se dirige a contemplar lo que está expuesto en el aquel escaparate, y, mientras, el mecánico procede a retirar el auto de la acera y a seguir con rumbo errante hasta -supongo- nueva orden. Fin de la historia.

Total, que con 1,000 castigos ejemplares a pringaos como el primero, ya tenemos para otro lanchón que pasee a alguno de la casta de la segunda.

Pues éso: I G U A L D A D.

Por cierto, mira que son raros los franceses: ir a comprar la ropa a una boutique, por muy fino que suene… al fin y al cabo, es más bien una farmacia griega (apotika – botica – boutique), ¿no?

Un Sábado en la Playa

Liki Fumei | Coña, Fotos, Música, Nuestra Gente, Sociedad, Varietés | 14 de Febrero, 2008

Morenita 

Al llegar, me doy cuenta de que la toalla que metí en la mochila es pequeña. No demasiado pequeña, pero pequeña, al fin, ya que escasamente me permite apoyar cabeza y tronco sin contactar con la arena; las extremidades apendiculares deberán mantenerse en alguna postura arbotante, si se desea evitar dicho contacto.

Pienso si, en la fase de big crunch en que se halla mi universo unipersonal (el primo Contravoz me dijo, en Segovia, que le dejaba atónito mi oscilante existencia física: las fases de Big Bang -gordo, politoxicómano, promiscuo-, seguidas en unos años, no muchos, por otras de Crunch -flaco, vigoréxico, cuasieremita-; …supongo que todo esto tendrá que ver con la ciclotimia de la que soy pasto, y con múltiples X-files de lo que han dado en llamar mente); decía, pues, que probablemente cuando metí la toalla tenía vigente una representación de mí mismo más crunch de lo que en realidad soy -hasta la fecha: el proceso de shrinking aún está en marcha- y, bueno, ahora tocaba doblar las rodillas y tener los bracitos bien pegados al cuerpo, procurando no mirar con deseo y una cierta displicencia a mis vecinos y los toallones sobre los que se desparramaban.

No dispone de flash

BRYAN FERRY: The Times They Are a-Changin` WWW.LISTENGO.COM

Cada uno tiene su rito, al ejecutar una determinada actividad mil veces practicada. En mi caso, un buen rato después de haber extendido el exiguo trozo de tela sobre la arena, y de haberme despojado de las prendas que las costumbres permiten sin originar escándalo y ulterior aparición de las llamadas fuerzas del orden público (es decir, de todas excepto aquella que tapa el vello -¿bello?- púbico), me hallaba, libro en mano, haciendo una nada somera revisión (casi inventariado) del género humano circundante. Y, en esta ocasión, a diferencia de otras en las que dicho escrutinio no tiene por mor objeto alguno determinado, sino más bien la detección de, digámoslo así, cualidades concretas pero de distribución difusa, la tarea que mi cerebro desempeñaba era la búsqueda y análisis rápido y secuencial de UNA silueta femenina, esbelta y elegante, de fácil distingo entre muchas otras.

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Me di por vencido: una aguja es, ciertamente, muy diferente de la paja, pero no por ello fácil de encontrar en un pajar… ¡y puede que ni siquiera fuera aquel pajar! Cosas de las premoniciones, en fin.

Helena o el mar del verano me tuvo absorto hasta que llegaron Pepix y Lagavulin, que al verme exclamó: “¡Que sobriedad, que austero se te ve sobre esa toallita de bidet!”. Parece que, efectivamente, se trataba de algo objetivo. Tras unas risas respecto a mi talante oteador previamente descrito, comentamos alguno de los pasajes del libro de Ayesta, autor gijonés de -creo- escaso conocimiento general, pero muy recomendable, al menos en lo que se refiere a esta preciosa y divertida novelita.

Cerca de nosotros, instaladas comme il faut (es decir: con sus sillas y tumbonas, sombrillas de rápido despliegue y firme asentamiento antivendaval, juegos de naipes, labor de tejer y/o coser, todo tipo de comidas y bebidas, potingues variados para sus pieles y las de algunos infantes -una recua- que parecían estar bajo su gobierno…), despachaban a gusto un grupillo de mujeres de edades tan variadas como indefinidas (de hecho, no llegué a saber si aquellos niños eran hijos, nietos, sobrinos o endosados varios), con un timbre de voz digamos que muy gijonés (chorro potente, tono más bien agudo) y, bien clara despreocupación por si el entorno se estaba enterando de su conversación, bien manifiesto interés en que así fuera.

Tendido boca abajo, ya perdida toda esperanza de no rebozarme en arena (a lo dicho previamente, se añadió una brisilla -por llamarla suavemente- que resultaba un auténtico incordio), decidí cerrar los ojos y abandonarme al cotilleo y la imaginación. Suculenta y asombrosa charla la de aquellas féminas: la líder del grupo -unos 30 años, aventuro-, claramente distinguible por su voz aún más estridente, recababa información entre las otras sobre sus habilidades en el manejo de interné. Porque hay que decir que ella, desde que había puesto el su hombre un rúte, se animaba a entrar mucho más porque aquello iba como un tiru, y metíes lo que fuera nel gúgle y sacábatelo todo por la impresora láse, como un libru, neña. El problema era que, ahora, al haber sólo un ordenador en la casa, el su hombre protestaba porque ella se pasaba muchas horas delante de la pantalla y él no podía conectarse practicamente nunca en su tiempo libre.

- No fía, ya y lo dije l’otru día: “lléveslo claro, chaval: ¿que me quite yo?, ¿pa’ qué? Si tú sólo quiés ponéte pa’ ver págines porno y hacéte pajes… ¡Pues no! Folles más, que ye lo que tiés que hacer, y déjeste de osties, que me tienes contenta”. No, fía, no: tan muy mal enseñaos, y éso ye tóo la madre, la bruja d’élla, siempre caprichinos p’acá-p’allá… Pero a esti voy ponélu yo al hilo, verás…

Después, vino el sopor, y más tarde, el baño con Lagavulin, nadando hasta la boya de la bocana del puerto, con un inconfundible estilo pedestre, o como fuere el adjetivo que sería aplicable a esa descripción en el agua. Mientras charlaba con él en mar abierta, viendo salir los barquitos y planear en busca de algún pez las gaviotas sobre nuestras cabezas, se me ocurrió contaros lo que había pasado por mi cabeza aquella tarde del mes de Agosto. Al salir del agua, volví a recorrer la playa con la mirada, intentando de nuevo dar con la silueta, lógicamente sin éxito.

Llegué a casa y me puse a escribir. Encontré apropiadas unas canciones de Bob Dylan (la primera en extraña versión by Brian Ferry) para jalonar el texto. Pero abandoné la idea, por si pudiese resultar inoportuna.

Bob Dylan – Don’t …

Ahora, en pleno fake invierno, sale por fin a la luz porque nos hemos vuelto a encontrar, la aguja y yo. A veces, ya jugamos al cíclope. Y parece que nos queremos.

I once loved a woman, a child I’m told
I give her my heart but she wanted my soul
But don’t think twice, it’s all right

Madrí, Madrí, Madrí…

Liki Fumei | Coña, Fotos, Hedonismo, Música, Nuestra Gente, Opinión, Sociedad | 10 de Enero, 2008

Allí pasó este pecador los últimos días, disfrutando de la compañía de una nueva amiga a la que la común afición a la fotografía y las ya no tan nuevas tecnologías le permitieron conocer.

Residí en el barrio de las letras, tan vivo como siempre, más bonito que nunca. Allí me alojé en un antiguo hotel (el de los toreros, según dicen) refurbished by Meliá para crear un espacio ‘próximo’ y de vanguardia.

Hotel Me, click para ver en Flickr 

La presentación, el envoltorio, así lo sugerían: tanto su página de internet como el lobby del hotel, con un despliegue de diseño envuelto en suave chill out y aromas relajantes, apuntaban hacia dicha modernidad desenfadada.

Al llegar, en la recepción, un personal muy joven y cuidadamente unisex me informó de los servicios del hotel y del deseo de la dirección de mantener en un high standard la privacidad de los huéspedes, a fin de lo cual la tarjeta personal de acceso a la habitación debería ser utilizada en cualesquiera otras dependencias (gimnasio, garaje… incluso en los ascensores) que deseara utilizar. Dicho y escuchado lo cual, tomé la tarjetita y me apresté a enfrentarme con la serie de innovaciones que me esperaban.

Tras un breve pero intenso combate con la electrónica del ascensor (meter la tarjeta, sacarla, marcar el número del piso antes o después de ello, las bolsas que se te caen…), llegué a la segunda planta y recorrí el pasillo hasta mi habitación, la 229. Una nueva ranura electrónica me ponía a prueba: ¿que habrá que hacer (con la tarjeta): meterla y girar, meterla y empujar (glups!), meterla y sacarla (con perdón, pero esto no es nada: pura literatura con un poco de doblez… la realidad estaba por golpearme, aún)? Opté por esto último: una lucecita verde se encendió (¡eureka!), y abrí la puerta.

Dioses de todos los cielos, todos aquellos en los que nunca creí ni creeré, haced que me parta el rayo más fulminante si no eran de carne y hueso aquél y aquella sesentones que, en la postura denominada el perrito, daban suelta rienda a sus lesser instincts de forma sincopada. No obstante una visión fugaz, antes de poner pies en polvorosa rumbo a la modernísima recepción (camino a ella, consideré la posibilidad de que esto fuera un welcome party muy modelno…), pude constatar, además, que ambos vestían ropajes acordes con la estética BDSM, lo que le daba un puntito aún más surrealista. Troté con las maletas por el pasillo, mientras oía una serie de blasfemias en inglés y otros gritos propios de la escena que dejaba atrás.

Cuando le conté ésto a Mó (¡era la primera vez que nos veíamos!) puso cara de asombro (quién no…), y calculo que debió pensar ‘vaya tronco que fuí a conocer con esto de flickr…’

Más tarde cenamos en Mosaiq, un restaurante árabe bastante de moda situado en el castizo barrio de Chamberí.  Un entorno bullicioso y un bonito decorado acompañaron bien unas viandas (falafel, pastela, cous-cous, shawarma, tajine…) correctamente procesadas al estilo magrebí, y regadas con un carnoso y especiado Martúe.

Así comenzó un finde en la capi muy entretenido y esa noche, de vuelta al hotel, a eso de las 5 de la mañana, alguien pensó que debía desagraviarme con jamón del rico y vino para olvidar…

Desagravio, click para ver en Flickr

… y yo me pregunté: ¿cuál habrá sido el desagravio para los angloparlantes?

I am a man of constant sorrow…

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